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La Pérdida de un Sueño
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Fotografía: Studiomill
Perdimos Washington.

Como familia del ejército, estamos acostumbrados al proceso de mudanza que ocurre cada tres o cuatro años. Todo comienza alrededor de nueve meses antes, cuando nos es revelada una lista que muestra las posibles bases donde debemos ir. Y, durante los últimos seis meses, nuestra familia estaba segura que seríamos transferidos al Estado de Washington.

Recibimos un correo electrónico la semana pasada diciendo que había un problema con esas órdenes y, aquella noche, luego que mi esposo hiciera largas llamadas telefónicas tratando de resolver si aún iríamos a Washington, fue claro que las órdenes habían cambiado. En su lugar, durante los próximos cuatro años, iríamos al sur de California.

Me siento un poco devastada.

Usted, pensará: “¿Y qué hay de malo con ir a la soleada California?”

Si escuchara la respuesta de mi mejor amiga, entendería. “¿Tu llanto es porque perdieron Washington, o porque se van al sur de California?”

Por el anterior, definitivamente.

Soy la Señora Planificadora

La pérdida del sueño de Washington lastima mi corazón. Sabía en qué lugar mis niños irían a tomar clases de karate y cuándo comenzarían sus clases de natación. Conocía todos los mercados de frutas y verduras al aire libre y dónde iba a llevar a Brent para nuestro aniversario.  He estado viendo casas por internet durante meses. Si usted me conociera, sabría esto. Soy la señora Planificadora.

Así que no es que el sur de California no sea un lugar fabuloso (de hecho, viví allí durante 20 años). Es sólo que no es donde habíamos planeado ir.

Durante los días en que cambiaron nuestros planes, mi esposo y yo hablamos mucho acerca de cómo suena la voz de Dios. Sucedieron muchas cosas que nos aseguraron que Dios deseaba que fuéramos al noroeste del Pacífico. Pero, evidentemente, hay un plan para nosotros en California.

Con cada mudanza que Dios y el ejército ha escogido para nuestras vidas, hemos podido mirar hacia atrás y ver las hermosas cosas que Dios nos ha dado en esos lugares inesperados. Pero hay días en que es fácil sentir que no tenemos control sobre nuestras vidas y desearía pelear con el ejército de los Estados Unidos en pleno. Mi perspectiva cambia significativamente si recuerdo que no estoy luchando contra el ejército, sino contra Dios.

Él tiene un plan. Debo estar dispuesta a gritar por el bien del país y, en su lugar, levantarme y dar un paso de fe hacia adelante.

“El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor” (Proverbios 16:9)

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Por Joelle Yamada. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL ® 1999.


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