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Transformación Extrema
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Fotografía: Robert Aichinger
Uno de los programas de televisión más populares en los últimos años ha sido “Extreme Makeover” (Transformación Extrema). El “enganche” del programa gira alrededor de la creencia de que la gente se sentirá diferente si lucen diferentes.

Al comienzo estaba escéptico, ¡pero tengo que admitir que las transformaciones físicas que realizan, son casi milagrosas! A través de pliegues en el estómago, estiramiento de las arrugas, cirugía dental y de una variedad interminable de implantes, los atributos físicos de los pacientes cambian en forma dramática. Emergen de su ser anterior, como si fueran hermosas monarcas que se sueltan de las prisiones que las ataban como feas crisálidas.

Aunque estos cambios son impresionantes, todavía creo que las personas siguen siendo iguales interiormente, luego del cambio exterior tan drástico. ¿Puede ser esto cierto, aún después de gastar miles de dólares, pasar por docenas de cirugías y horas de dolor físico inaguantable? Bueno, quizás estas personas tengan un poquito más de confianza propia y puede que sean un poco más egotistas; pero cuando todo acaba, cuando las luces del estudio se apagan y la multitud que gritaba se va a casa, todavía… ¡siguen siendo ellos mismos!

La palabra de Dios es clara cuando dice que a menos que tengamos una transformación espiritual extrema que nos haga retener nuestros sentimientos, deseos y hábitos con los cuales siempre hemos luchado, seguiremos peleando con nuestro valor propio y preguntándonos, “¿es esto lo que la vida tiene para ofrecer?”

El hecho es que podemos hacer todo de nuevo, pero si no permitimos que Dios realice en nosotros una transformación espiritual extrema, seremos las mismas personas miserables que siempre hemos sido. Podemos tener un carro nuevo, una casa nueva, un nuevo trabajo e, incluso, un nuevo cónyuge, pero a menos que lleguemos a la raíz de donde nace la felicidad, volveremos al mismo sitio en que comenzamos.

Más que una Transformación

El remedio de Dios para la felicidad verdadera no tiene que ver con pliegues en el estómago, estiramiento de arrugas o cirugías maxilofaciales. Su receta para una mejor vida, ¡es nada menos que un transplante de corazón!“

Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26).

Lo que Dios nos promete en este versículo, es una transformación espiritual extrema que traerá felicidad verdadera, paz y, sí; incluso gozo a nuestras vidas. Lo mejor de todo es que no tenemos que hacer una cita para una consulta con el Gran Médico. ¡El Doctor está siempre atendiendo!

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Por Michael Temple. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Traducido por Chari Torres. Los versículos bíblicos han sido extraídos de la NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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