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La Oración Cambia las Cosas
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Photo: Dreamstime
Para mi cumpleaños, una amiga me regaló un imán para poner sobre el refrigerador que dice “La Oración Cambia las Cosas”. El regalo es especial porque esta amiga y yo somos compañeras de oración. Todos los días oramos por los hijos de cada una y por otras peticiones. Y, mientras lo hacemos, nos alentamos una a la otra con frases como: “La Oración Cambia las Cosas”.

Así que, tener ese adorno magnético en mi refrigerador es un recordatorio de la fidelidad de esta compañera de oración y, también, una forma de comprender que Dios nos escucha y está obrando en nuestra vida. Pero ese imán además tiene otro propósito. Está sujetando un dibujo de Shelby, una niñita de 7 años de edad del club Sonshine de nuestra iglesia. Me lo regaló poco antes del programa navideño.

En el programa Shelby era un ángel. Pero en nuestras reuniones del club, no estaba a la altura –no, tanto. Era bulliciosa, desagradable, no escuchaba las instrucciones y distraía a los demás niños durante los viajes en carro hacia sus casas. Los otros niños comenzaron a resentirse con ella, por quitarles tiempo que podrían haber utilizado para realizar manualidades o aprender alguna lección.

Mi director asistente y yo discutimos el problema y sentimos que habíamos intentado todo lo que pudimos pensar y lo que nos aconsejaron hacer otras personas. Pero Shelby continuaba mostrando el mismo comportamiento. Decidí que tendríamos que decirle a la madre de Shelby que no podríamos seguir teniendo a su hija como miembro del club, si no se comportaba en forma más colaboradora. Ese fue el plan. Aunque detestábamos hacerlo. Es decir, el Club Sonshine era una forma de llevar a los niños al conocimiento de Jesús. ¡Y Shelby estaba en esa categoría! Entonces, ¿cómo podríamos sacarla del club?

Reunión Especial de Oración

Aquel día, el director asistente y yo tuvimos una reunión especial de oración antes de comenzar con la del club. Imploramos al Espíritu Santo que obrara un milagro en Shelby y la calmara, de manera que ella y los demás niños pudieran beneficiarse con lo que iban a compartir.

Ya les mencioné que tengo el dibujo de Shelby en la puerta de mi refrigerador asegurado por el imán que dice “La Oración Cambia las Cosas”. La oración cambió a Shelby. De pronto, se volvió no sólo más manejable, ¡sino que se convirtió en un modelo a imitar! ¡Comenzó a levantar su mano para pedir permiso para hablar! Su voz era más tranquila y trajo a dos de sus hermanitas menores a la reunión del club y se hizo responsable de ellas durante todo el tiempo que pasamos juntos. ¡Las preguntas que hacía eran concienzudas y sus respuestas intuitivas! Han pasado meses desde esa transformación y Shelby sigue siendo una alumna valorada.

¿Qué hubiera sucedido si nos damos por vencidos con Shelby? ¿Qué hubiera pasado si hubiéramos alegado haber hecho todos los intentos posibles sin darnos cuenta que aquel sí funcionaría? La oración cambia las cosas. No subestimemos el poder de la oración que nos transforma.

“La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16).

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Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


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