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Esperanza para Haití
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Fotografía: Suhendri Utet
No puedo dejar de pensar en Haití. El horror de miles de cuerpos descomponiéndose, de personas atrapadas durante días entre los escombros, ver la angustia de la gente que no sabe si sus seres queridos están vivos o muertos, las imágenes de padres acongojados aferrados a los cuerpos inertes de sus hijos… es más de lo que puedo soportar. La devastación, el dolor y el temor son realmente agobiantes.

Y me siento tan impotente de no poder ayudar como quisiera. No conozco personalmente a nadie en Haití. No poseo destrezas médicas y mis recursos financieron son escasos.  Sí, envié un mensaje de texto para hacer un donativo a una organización caritativa. Y me pasé una tarde en mi cocina horneando galletas para recaudar fondos y otra tarde asistí a un concierto a beneficio patrocinado por la escuela de mis hijos.

Pero cuando el concierto terminó, nuestra familia regresó a casa, a una despensa bien surtida y a camas cómodas. Pero yo no podía dejar de pensar: “Debe haber algo más que yo pueda hacer”. Uno no puede ignorar  un sufrimiento humano tan crudo, especialmente cuando –como cristiana–, sé que los creyentes de Haití son mis hermanos y hermanas en Cristo.

Mientras hoy leía mi Biblia, comencé a darme cuenta que hay algo significativo que cada cristiano puede hacer sin que tengan que ver las habilidades o nuestro estado financiero. De hecho, es lo más grande que nosotros podemos hacer, porque liberará el poder de Dios para manifestarse en Haití.

Sea Específico


Podemos orar. No simplemente pedir a Dios que “bendiga a Haití”, sino orar por peticiones específicas y serias, por asuntos que están bajo la voluntad del Señor. Incluso, aunque no estemos familiarizados con las personas, podemos pedir sabiduría espiritual para entenderlas. Podemos rogar que les sea otorgada la paz que solo puede ser alcanzada a través del conocimiento de Cristo. Podemos pedir que les sea dada la fuerza y la paciencia para soportar su sufrimiento (Colosenses 1:9-11).

Podemos implorar para que los creyentes no se alejen de Dios debido a su pena, sino que sean atraídos hacia Él. Podemos pedir por el tipo de fe que se refuerza a través de la crisis. Podemos rogar que ellos recuerden el hogar que les espera en el cielo y la alegría de poder reunirse para siempre con sus seres queridos. Y podemos orar que a través de esta catástrofe se despierte la necesidad de Dios en los no creyentes y acepten el regalo de la salvación.

No puedo dar dinero ni recaudar fondos para Haití todos los días. Pero puedo rogar para que los ángeles poderosos de Dios caminen junto a la gente de ese país. Puedo implorar que la esperanza se levante de entre las cenizas y que la vida eterna sea el resultado final de esta tragedia.

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Por Brenda Dickerson. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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