Home > Archives > La Familia es lo Primero >
.
Volviendo en Sí
.
Fotografía: Dreamstime
Tres años atrás, cuando me mudé a Japón como miembro de la Marina de Estados Unidos, mi esposa y yo creamos un sencillo plan para pasar nuestro tiempo en Okinawa. Algo como esto…

Durante nuestra estadía en Japón, nosotros:

1. Trataríamos de aprender a hablar con soltura el japonés. (¡Ajá! Estaríamos allí TRES años –¡y lo DÁBAMOS por sentado!)
2. Viajaríamos mucho. (Durante nuestro primer año conoceríamos las islas aledañas; en el segundo año iríamos a destinos dentro del continente japonés y, en el tercer año, viajaríamos a otros lugares como Australia, por ejemplo.)

Entonces, ¿cómo resultó todo?

Mi japonés es lamentable. Puedo hacerme entender bien con los maestros de Jake al explicarles que no irá al colegio el miércoles –pero eso sería todo. Tomé algunas lecciones con una maravillosa mujer japonesa, pero nunca estudié el idioma en sí. Y viviendo en la base, no era necesario que saliera de allí para aprenderlo.

¿Y qué de los viajes? Nada. Nunca fuimos de paseo por el continente ni a ningún otro país. Fuimos dos veces a pasear por algunas islas cercanas y pasamos un par de fines de semana lejos de la base, sin embargo admito que  fuimos de camping a la playa.

Tres años después me arrepiento de todas las cosas que no hicimos mientras estuvimos en esta base. Pero existen dos razones por las cuales no cumplimos nuestros planes.
Durante nuestra estadía en Japón, nosotros:


1. Tuvimos dos bebés.
2. Decidimos salir de las deudas.

El asunto de los bebés significa que me relajé un poco y que tengo un zoo en mi casa que probablemente me aleje de las clases de japonés o de buceo. Pero el asunto de las deudas fue lo que nos hizo llevar una vida más… sencilla. Primero, escuchamos grabaciones de la Universidad de Paz Financiera de Dave Ramsey hace dieciocho meses atrás y, un año después, tomamos el curso completo. Ahora tenemos un presupuesto mensual sólido, basado en dinero en efectivo. Hemos saldado tres tarjetas de crédito y uno de los préstamos universitarios de Brent. Hemos planeado no tener pagos destinados a un carro cuando volvamos a vivir a Estados Unidos, esperando calificar para comprarnos una casa durante la primavera.

Los últimos tres años no han sido lo que había planeado o esperado. Pero ha habido alegrías y experiencias inesperadas en el camino.

Me acuerdo de cómo la vida de José dio un giro en redondo. Al principio, parecía tener una vida muy placentera. Era el hijo favorito de su padre y le esperaba un futuro glorioso. Pero entonces fue echado dentro de un pozo. Y sus siguientes años son como una montaña rusa. Una vida inesperada. Una vida que glorifica a Dios en cada uno de sus giros. (Génesis 37-41).

Y eso es lo que importa. No que no haya podido ver el festival sobre el hielo de Sapporo o que no pueda llevar una conversación con alguien de Okinawan. Lo que más importa es que a través de los desvíos y vueltas de la vida cotidiana, podamos darle gloria a Aquel que logra que los senderos ásperos y disparejos se vuelvan caminos rectos (Isaías 40:4).

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a Lea los comentarios de nuestros lectores
______________________________

PorJoelle Yamada. Derecho de autor © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Traducido por Chari Torres Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.