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Esperanza en la Desesperación
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Fotografía: Hemera
Tomás se sentía desesperado. Su ordenado mundo estaba desmoronándose a su alrededor. Había perdido el control. Sus pensamientos giraban desenfrenadamente dentro de su mente. Clamaba por ayuda interior, pero no sabía a dónde ir.

Y, ¿a quién podría creerle? Sabía que algo malo le pasaba a su esposa Susana. Su comportamiento era diferente. El no había sido capaz de detectarlo, pero ella había cambiado. Estaba más reservada. Se había alejado del hogar por largos períodos de tiempo y él no sabía dónde estaba. Sus respuestas tenían sentido, pero no lo tenían al mismo tiempo.

Algunos buenos amigos de Tomás vinieron a decirle que Susana les había pedido pastillas. Algo para calmar el dolor de cabeza. Otros le dijeron que ella había registrado el botiquín de remedios en sus hogares. Nada de eso tenía sentido para él.

Cuando Tomás enfrentó a Susana, ella rápidamente le dio una explicación y se rió del malentendido y de lo absurdo que era. Pero algo estaba mal.

Entonces, sucedió. Fue una llamada muy temprano por la mañana. Susana estaba en la cárcel. La habían encontrado robando narcóticos del botiquín de remedios de una casa. Todos sus temores se habían vuelto realidad. Susana era una adicta.

¿Qué debía hacer Tomás? ¿Qué ocurriría después? Estaba paralizado. ¿Qué pasaría con los niños? ¿Con sus amigos? ¿Con sus padres? ¿Qué podía compartir y qué no? ¿A quién podría acudir?

Tocado por un Amigo

El buscó a Dios, pero no pudo sentirlo de vuelta. Necesitaba hablar con alguien de carne y hueso. Decidió llamar a Randy. Randy era su amigo. Era un consejero. Un creyente. Vino a ayudar a Tomás aquel día. Lo ayudó a recuperar el carro de Susana. A hablar con la policía. Lo ayudó a calmarse. A ver que esto no era el fin del mundo. De hecho, tal vez era lo mejor que podía haber sucedido. El conocer la verdad abiertamente, lo podría ayudar. Mantener la adicción en secreto sólo acarrearía más problemas.

Randy compartió con él los consejos de sanidad de Santiago: “¿Está afligido alguno entre ustedes? Que ore… La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará. Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz” (Santiago 5:13, 15, 16).

Tomás supo que al hablar con Randy acerca del problema, lo había hecho sentirse mejor. De alguna manera, el que la verdad hubiese salido a la superficie, hacía que su poder no lo controlara. La desesperación no parecía tan grande. Había una esperanza renovada de que las cosas podían cambiar.

Y oraron… Randy y Tomás. Aquel día fue el peor día para Tomás, pero también el primer día de esperanza, porque la verdad lo había hecho libre.
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Por Chad McComas. Derecho de autor © 2005 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Traducido por Chari Torres. Los versículos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ®.


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