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Una Amiga Emplumada
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Fotografía: Donice Palmer
Crecer en una granja me ha dado la oportunidad de apreciar y de observar a los animales. Me he maravillado de la devoción que demuestran los gansos hacia sus polluelos. Mi corazón se ha enternecido cuando he visto gatitos acurrucándose a nuestro perro San Bernardo. Pero de todos los animales que hemos tenido en la granja, hay dos que se destacan por su amistad extraordinaria.

Dolly –la burra– siempre ha vivido con las vacas. Aunque es más pequeña que ellas, a menudo las dirige en el corral. En la primavera, cuando las vacas paren sus terneritos, Dolly actúa como su niñera. Parece disfrutar del “cuidado” de los críos. Si algunos perros u otros intrusos llegan a los pastizales, ella los ahuyenta inmediata y entusiastamente. Durante muchos años, esa fue una rutina en la vida de Dolly.

Rosie –la gansa– fue puesta en una incubadora luego que un huevo fue encontrado en una banca junto al estero. Como gansa, vivió dentro de una caja en la cocina y a menudo hacía paseos cortos en carro con nosotros. Rosie llegó a ser nuestra mascota. Cuando creció, no fue aceptada por el resto de los gansos. Prefirió quedarse en nuestro patio o junto al umbral de nuestra casa, mirando por la ventana.

Dos años después, poco antes de Navidad, notamos que Rosie estaba con Dolly. Pensábamos que era inusual e imaginamos que ella se iría al estero cuando se pusiera más frío. Nos equivocamos. Rosie permaneció en el potrero con Dolly y llegaron a ser amigas inseparables. De hecho, Rosie hizo mucho más que simplemente quedarse cerca de Dolly en el campo. Graznaba fuerte y batía sus alas mientras corría hacia quien osara acercarse a su amiga. Cuando se les llevaba heno a las vacas, Rosie se paraba en medio de ellas y trataba de arrearlas, de manera que Dolly pudiera tener más pasto.

Una Desventaja

Por lo interesante y dulce que parezca, había una desventaja y una lección que aprender de esta pareja dispareja:

1. Rosie ya no pasaba iba a nuestro estero. No obtenía el maíz molido con que se alimentaban los gansos y patos que se acercaban al estero. Comía pasto y heno junto a Dolly. Dolly aceptó su amistad, aunque no la buscó.

2. Cuando las vacas tuvieron sus terneritos en la primavera, no dejaban que Rosie se acercara a sus críos. Le pasaron la cuenta a Rosie que siempre estaba cerca de Dolly. Lo que le significó perder su posición como niñera.

La amistad entre Rosie y Dolly es divertida, pero también me recuerda una lección que como padres necesitamos compartir con los hijos. Debemos escoger a nuestros amigos con cuidado. Ellos influyen en nuestro vivir. Algunos amigos pueden guiarnos a una salvaje persecución de gansos. Por eso debemos tener a Jesús como nuestro mejor amigo y escoger nuestras amistades sabiamente.

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Por Donice Palmer. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso.


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