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Corazones Amurallados
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Fotografía: Dreamstime
Años atrás, un hombre compró un lejano castillo en España. Vándalos destruyeron el viejo edificio, de modo que el hombre empleó a un constructor para ponerle una muralla protectora que rodeara el castillo. Después de unas semanas, el hombre verificó el progreso del constructor, pero no había hecho absolutamente nada. El hombre se quejó: “No he podido encontrar los materiales para edificar la muralla”. El dueño del castillo, contestó: “¡No me importa lo que te cueste encontrarlos, pero levanta esa muralla!”

La próxima vez que el dueño visitó su castillo, sonrió al ver la nueva muralla edificada alrededor de su valiosa ciudadela. Pero cuando cruzó el umbral, descubrió que el constructor había utilizado los materiales del propio castillo para levantarla. ¡Su fortaleza había sido destruida!

Nuestros corazones son como un castillo. Algunos de nosotros hemos edificado murallas alrededor de él para protegernos. Tal vez hemos sido heridos tan profundamente, que determinamos nunca más permitir que alguien o algo nos hiera de nuevo. Pero esas paredes que nos protegen pueden terminar destruyendo nuestros corazones. Podemos llegar a estar tan amurallados, que finalmente no amemos más a quienes nos rodean. Nos cerramos, emocionalmente. Nuestros corazones se tornan duros hacia los demás. Nuestros cónyuges e hijos pueden herirse profundamente porque no estamos disponibles para relacionarnos con ellos.

Nacer De Nuevo

Hay solamente una solución para un corazón amurallado. Jesús dice en Juan 3:3 que debemos nacer de nuevo. Debemos permitir que las murallas de piedra frías que hay alrededor del corazón, se derrumben para que Dios pueda darnos corazones nuevos. Un versículo bíblico que he memorizado y, a menudo, citado en mis meditaciones, es este: “Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26).

No hay nada malo con las murallas que edificamos para protegernos. No es malo decirle a la gente: “Puedes llegar hasta aquí, pero no más lejos.” El problema no es construir la muralla. El problema es hacerla sin puertas ni ventanas. Este tipo de murallas dejan a la gente afuera –no solamente a aquellos que nos han herido, sino también a las personas que amamos. Dios desea que ame y sea amado. Usted no puede amar o recibir amor a menos que abra su corazón. Si su corazón es como una piedra o está oculto por gruesos y fríos muros, abra su vida al Dios que puede darle un nuevo corazón.

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Por Curtis Rittenour. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL ® 1999.


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