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Lento es Mejor
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Fotografía: H. Berends
Usted no puede criar hijos eficientemente.

Soy un tipo orientado hacia los proyectos. Me gusta hacer listas de ellos y revisarlos.  Cuando mi mente se enfoca en un proyecto, todo lo demás se esfuma. Este es un don cuando un trabajo debe ser terminado, pero es una terrible estrategia para criar hijos.

Ayer, mi hijo de 11 años de edad trató de explicarme que nuestra computadora necesitaba más memoria. Está aprendiendo edición de video en la escuela y nuestro programa se atasca.

Mientras él me hablaba, “yo hacía mi trabajo”. Necesitaba terminar una nueva despensa que mi hermano me está ayudando a instalar en nuestra cocina. Así que miraba a Kendall ocasionalmente mientras mis manos (y mi mente) estaban en otra parte. Hasta que interrumpió mis pensamientos, diciendo: “Papi, ¡no me estás escuchando!”

Tenía razón. Dejé a un lado mis herramientas, me volví hacia él y lo miré a los ojos, diciendo: “Lo siento, no estaba escuchando. Dime, otra vez. Quiero escuchar lo que tienes que decirme”. Me perdonó y comenzó de nuevo. Esta vez lo escuché y pude darme cuenta de cuanto lo apreció.

La Biblia me recuerda ir más lento y escuchar a mis hijos. El siguiente versículo bíblico habla de administración y dinero. Pero yo creo que tiene que ver con entender el corazón de nuestros hijos. Dice: “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21).

¿Cómo podrá encontrar el tesoro en la vida de sus hijos, a menos que usted vaya más lento? He aquí tres formas para escuchar más profundamente (y mejor) el corazón de sus hijos:

1.  Lo que les interesa a ellos, es de interés suyo. Tal vez usted no encuentre interesantes las computadoras, pero si es lo que le interesa a su hijo o hija, escúchelos y aprenda. Demostrando curiosidad en sus intereses, dígale: “Eres importante para mí.”

2. Dedique tiempo para compartirlo con su hijo. Todos hemos escuchado las estadísticas acerca de cuán pocos son los preciosos momentos en que los padres hablan con sus hijos. Rompamos esas estadísticas. Tome entre 5 a 10 minutos para sentarse y mirar a los ojos a su hijo, preguntándole: “¿Cómo te va?” Apague el televisor y converse con él. Hágale preguntas cuando lo lleve a la cama por la noche. Tomará un tiempo para que ellos se abran si usted no lo ha hecho antes.

3. No manipule la conversación. ¿Cuántas veces ha terminado sus frases? ¿Cómo se sintió, usted? Sé que puede pensar que el parloteo de su hijo no tiene sentido, pero sus corazones anhelan ser conocidos. En la mesa de la cena enfóquese en lograr que compartan aquellos miembros de la familia que son más calladitos.

¿Está buscando una forma rápida de criar a sus hijos? ¡Disminuya la velocidad! Haciéndolo y escuchando, descubrirá un tesoro –el corazón de su hijo.

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Por Curtis Rittenour. Derechos © 2010 de
GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL © 1999.


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