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Aire Fino
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Fotografía: G. Andrushko
Últimamente me he sentido fascinada leyendo libros de personas que han escalado el Everest, la montaña más alta de nuestro planeta (29.035 pies). Desde 1852, cuando La Gran Investigación Trigonométrica de India descubrió Sagarmatha (Nepali, “la diosa del cielo”), los ojos de la humanidad han deseado conquistar su cumbre. Muy pocos sabían que tomaría más de 101 años, quince expediciones y las vidas de 24 hombres antes de que Edmund Hillary y Tenzing Norgay llegaran al pico el 28 de mayo de 1953.

Oxígeno suplementario es utilizado a menudo a estas altitudes, donde el aire respirable es una tercera parte del que existe sobre el nivel del mar. Sin ello, se produciría un daño cerebral y una rápida caída de los niveles energéticos. El cuerpo humano agota en forma ávida sus reservas para permanecer vivo, especialmente sobre la “zona de muerte” (en la cumbre de Camp Four, a 26.000 pies de altura). Los escaladores se ponen lentos, se enturbia su pensamiento y muchos han muerto debido a “pequeños errores” que les ha costado la vida (un paso en falso en un precipicio a 3.000 pies de altura por no haber “estado sujeto” a la cuerda de seguridad.

Un nuevo desafío fue creado cuando los escaladores declararon que con suficiente “aclimatación”, uno podría alcanzar la cumbre sin oxígeno suplemententario. Se requiere pasar tiempo en grandes altitudes y luego descender a una base más abajo y volver a la cumbre en un período de varias semanas. Finalmente, el cuerpo se ajusta y el escalador puede hacerlo sin tener que llevar los balones de oxígeno. Pero, aún es extremadamente extenuante y difícil para el cuerpo.

¿Seguros en lo Alto?

Los seres humanos siguen fascinándose con escalar. Los desafíos puede que no sean físicos (como subir una montaña), sino sociales o mentales. Podemos ir rumbo a alcanzar nuestras propias cumbres del éxito, pero debemos tener cuidado. Podemos aprender de los andinistas del Everest. Cuanto más alto lleguemos en nuestra senda, más grande es el riesgo de que el aire sea demasiado fino. ¿Podemos sentirnos seguros a tan elevada altitud?

El profeta Isaías nos recuerda que sentirnos “humildes de espíritu” nos lleva más cerca del Dios todopoderoso y santo.

“Porque lo dice el excelso y sublime, el que vive para siempre, cuyo nombre es santo: ‘Yo habito en un lugar santo y sublime, pero también con el contrito y humilde de espíritu, para reanimar el espíritu de los humildes y alentar el corazón de los quebrantados” (Isaías 57:15).

Cuando usted escala lo alto, Dios puede revitalizar su aliento. A través de la oración podemos acercarnos al Señor del cielo –la única manera segura de respirar cuando el aire se ponga demasiado fino.

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Por Curtis Rittenour. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL ® 1999.


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