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El Poder de Su Palabra
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Fotografía: Bojan Dzodan
Hablaba con un grupo de amigos. El tema era la economía y las dificultades financieras. En cosa de minutos todos discutíamos, culpando estos tiempos difíciles a una cantidad de factores. La conversación se tornó amarga y desesperanzada y, de cierta forma, me sentía derrotado y deprimido por las interrogantes de un futuro incierto y situaciones que no podría controlar.

Entonces, el Señor puso Sus palabras y pensamientos en mi mente. Me dije (y luego lo compartí con el grupo), “esperen, comencemos por el principio”. Mi mente retrocedió hacia el mismo comienzo, a los libros Génesis y Juan: “En el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios” (Juan 1:1, RV). La Biblia dice que todas las cosas, todo aquello tangible, fue hecho por la intangible, invencible e incorruptible Palabra de Dios.

La Palabra fue tan poderosa que de la nada Él dijo que fuera y se formaron átomos y moléculas, uniéndose a través de las instrucciones de su Creador.  De inmediato los árboles, la tierra, el sol, las rocas, la luna y las estrellas respondieron a la voz de la Palabra –nada más, sino a la Palabra–. No de un martillo, no de un clavo, no de un cuchillo, no de una sierra. Él sólo dijo la Palabra, y la Palabra fue.

Las Olas se Aquietaron

Su palabra es tan poderosa que una noche en que Jesús se quedó dormido en el barco de sus discípulos, estos lo  despertaron cuando vieron que el viento y las olas llevaban el bote de un lado a otro. Jesús, les dijo: “¡Calla, enmudece!” (Marcos 4:39, RV). El viento escuchó la voz de quien lo había creado y se calmó, tal como sucedió con las olas.

Cuando Dios desea cambiar algo, le habla. Por éso, cuando quitaron la roca de la tumba de Lázaro, Jesús no tuvo que entrar a ella para hacerle una resucitación boca a boca. No tuvo que entrar al sepulcro, sólo dijo la Palabra: “¡Lázaro, ven fuera!” (Juan 11:43, RV) y Lázaro salió. Lo llamó por su nombre. Si hubiese dicho “ven, fuera” solamente, habría logrado la resucitación de cada persona muerta en el mundo. Así de poderosa es Su palabra. Para el rey David, la Palabra era “…una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero” (Salmos 119:105,NVI). Pablo reconocía que la espada del Espíritu era la palabra de Dios (Efesios 6:17, NVI)

Cuando el Espíritu está listo para luchar y proteger, lo hace a través de la Palabra de Dios. Y para Jesús mismo, la Palabra era más que el pan de cada día. De hecho, Él dijo que para tener vida debemos tener la Palabra que sale de la boca de Dios.

En estos tiempos difíciles en los cuales vivimos, le invito a confiar una vez más en la Palabra. Aún nos sigue hablando como lo hizo en el pasado. La Palabra que habló miles de años atrás, sigue teniendo al sol en su lugar y, mientras el sol no se derrumbe, tampoco debo hacerlo yo. Porque El mismo que lo mantiene en su lugar, me sostendrá a mí, también.

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Por Irving Santiago. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El textos bíblicos han sido extraídos de las versiones REINA-VALERA © 1995 y NUEVA VERSION INTERNACIONAL © 1999.


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