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Adolescentes sin Drogas
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Fotografía: Dreamstime
¿Cree usted que es importante para sus hijos no abusar de las drogas, del alcohol o del cigarillo? No está solo. La mayoría de los padres no desean que sus hijos en edad escolar se vean envueltos en drogas. Los padres poseen buenos instintos. Aquellos hábitos formados en la adolescencia permanecen en la edad adulta. Los estudios demuestran que un individuo que alcanza los 21 años de edad sin fumar, beber o abusar de las drogas, es casi seguro que nunca llegue a hacerlo.

¿Desea saber qué persona ejerce la mayor influencia para que sus hijos abusen o no de las drogas? Vaya al baño. Mire el espejo. El rostro que está frente a usted –junto con su cónyuge– determina si sus hijos beberán, fumarán o usarán drogas. No es el mejor amigo de sus hijos. No son sus maestros. Nadie más que usted –a menos que lo permita.

Ese es el resultado de las investigaciones realizadas por el National Center on Addiction on Substance Abuse (CASA), de la Universidad de Columbia. El estudio de 2009 se centró en la influencia que ejercen los padres sobre las actitudes de sus hijos en la probabilidad del abuso de drogas. ¿El fondo del asunto? La presión parental vence a la presión de los pares. Las expectativas establecidas por los padres a sus hijos –y el ejemplo demostrado– son tremendamente importantes.

Expectativa Parental

El estudio muestra que los padres que esperan que sus hijos usen drogas, tendrán hijos que las usarán. El número probable de adolescentes que usará marihuana debido a que sus padres piensan que lo harán, es diez veces mayor que aquellos padres que creen que no sucederá. Las expectativas de los padres también son importantes. Los jóvenes que piensan que no hay nada malo en que su padre beba alcohol, tienen un dos y medio por ciento de probabilidades de que también beban –no sólo una o dos cervezas, sino que se emborrachen– que aquellos adolescentes cuyos padres piensan que es inaceptable que un menor beba.

Los adolescentes que beben son más propensos al abuso de las drogas. Comparados a los jóvenes que nunca han bebido, los adolescentes que se emborrachan una vez al mes son dieciocho veces más propensos a fumar marihuana, cuatro veces más propensos a tener amigos que abusen de medicamentos prescritos y dos veces más predispuestos a tener amigos que usen drogas ilícitas.

Así que lo único que usted tiene que hacer para mantener a sus hijos lejos de las bebidas alcohólicas y de las drogas es decirles que no lo hagan, ¿verdad? Es un buen comienzo. El estudio dejó a la vista otro factor crucial. Los padres deben respaldar sus palabras con sus actos. Hablar de ello no es suficiente. La clave descubierta en el estudio fue que los adolescentes cuyos padres bebían –aunque sólo fuera uno de ellos– eran dos veces más propensos a beber y tres veces a que probablemente intentaran usar drogas o cigarillos, que aquellos jóvenes que nunca vieron beber a sus padres. Tiene sentido. “Haz como yo” es siempre un mensaje más poderoso que “haz como yo digo”.

¿Desea ver a sus hijos libres de la droga? Dígales que el abuso de drogas, alcohol y cigarrilo es inaceptable, y viva ese mensaje usted mismo.

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Por Mark Lardas. Derechos © 2010 de
GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso.

Para más información sobre este estudio, vaya a la página web de CASA: http://www.casacolumbia.org/  Podrá bajar una copia gratis del estudio realizado en 2009 y leer todos los resultados obtenidos allí.


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