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Advertencias
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Fotografía: Ben Goode
Algunos textos bíblicos debieran venir con etiquetas de advertencia. Puede ser beneficioso saber de antemano a lo que nos enfrentamos cuando  pedimos la guía de Dios y Él nos lleva a leer un versículo conocido. Una pequeña advertencia puede llegar lejos. He aquí unos pocos ejemplos:

“Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús” (Filipenses 4:19, NTV).

Avertencia: El destinatario no determina la necesidad. La entrega de un día para otro no está garantizada.

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes –afirma el Señor–, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11, NIV).

Avertencia: La aceptación de estos planes requiere abandono inmediato del yo. La satisfacción inmediata no está garantizada.

“Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26, NIV).

Avertencia: “No creo en la anestesia. Usted se mantendrá despierto durante el procedimiento.”

“Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él hará derechas tus veredas” (Proverbios 3: 5-6, RV).

Avertencia: Lograr esto es mucho más difícil de lo que parece. El trayecto, generalmente, no está iluminado.

Más de lo que Regateamos

A veces, cuando le pedimos ayuda a Dios, recibimos más de lo que regateamos, o menos.  Es fácil ser guiado por Dios cuando sabemos dónde vamos, cuando lentamente nos alimenta a cucharaditas, mostrándonos por qué debemos seguirlo. Esta es la etapa de señales y de alientos satisfechos; es cuando sentimos y vemos la mano de Dios obrando en nuestras vidas. Pero cuando ya no somos bebés espirituales, las cosas se ponen más difíciles. Dios comienza a pedirnos que dependamos de la fe.

Le preguntamos a Dios qué desea que hagamos con nuestra vida y Su respuesta nos hace encoger. Eso no es exactamente lo que había pensado, Jesús. ¿Estás seguro de lo que me pides? Entonces peleamos con Dios; esa es una pelea que siempre perdemos. Pensamos que en esos versículos encontraremos nuestra respuesta y, en cambio, encontramos la Suya. Y no estamos tan seguros de que nos guste.

Sin embargo, igual que con algunos versículos, tal vez este artículo también tenga alguna advertencia: Escuchar a Jesús, estos versículos –la Biblia entera– bien vale cada advertencia. Las cosas no serán como esperamos que sean al principio, ¿pero no son los planes de Dios infinitamente mejores que los nuestros? Él nos conoce mucho más de lo que nos conocemos nosotros mismos. Poniendo al lado nuestros planes para hacer lugar a los de Él, no es tan fácil de hacer, pero es lo más recompensante. Una vida haciendo lo que Cristo intenta que usted haga, vale mucho más que cada tensión, que cada dolor, que cada lucha, que cada plan abandonado. Lo mejor de todo es que el amor de Dios es 100% garantizado.

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Por Raquel Levy. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de las versiones NUEVA TRADUCCION VIVIENTE © 2008 y NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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