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¡Llame a Mamá!
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Fotografía: Yuri Arcurs
¿Por qué cree usted que a los hombres se les hace más difícil que a las mujeres llamar a sus madres? Esa fue la pregunta que nos hicimos durante una hora de viaje con mi vecina hasta llegar a la granja avícola para comprar productos orgánicos.

Gracioso que me lo preguntara, comenté. Esta semana en la biblioteca de la escuela de postgrado donde mi esposo enseñó una vez, encontré un libro con su nombre escrito. Dentro de él se había encontrado una carta dirigida a Doug de parte de su madre. Le escribió esa carta cuando él estaba en la universidad, hace más de 40 años. El amigo que la encontró se la envió por correo a Doug, pensando que mi esposo se alegraría leyéndola después de todos esos años.

La carta fue una maravillosa sorpresa, realmente. La madre de Doug murió en 1960. En la carta le rogaba que la llamara más a menudo. ¡Ella asumía que todo estaba bien cuando él no la llamaba!

Doug admitió que casi en cada carta que recibió de su madre, le recordaba que no le había escrito o llamado recientemente.

Fastidio

Mi vecina me contó que su marido tampoco llamaba a su madre. Ella alegó diciendo que después que se casaron, la madre de Dan no hubiera sabido de él tan a menudo de no haber sido por ella. Dan era el “bebé” de su madre. Mi vecina sabía que la madre de Dan lo fastidiaba. También sabía que a él le molestaba que lo hiciera y esa era la razón por la cual no deseaba llamarla tan a menudo. Lynn le dijo que a pesar de todo, aún seguía siendo su madre y merecía que la llamara aunque fuera una vez al mes.

Especulamos que en el año 2009 los hombres tal vez enviaron mensajes de texto o correos electrónicos a sus madres más tecnológicas. Concluimos que cuando los hombres llegan a ser más independientes financieramente de sus padres, desean demostrarse a sí mismos y a los demás que pueden valerse por sí solos.

Una investigación en el internet relacionada a los indicios del fenómeno de llamadas poco frecuentes de parte de los hijos varones a sus madres, dió este ejemplo:

“La propaganda anunciaba el nuevo servicio telefónico digital de la compañía y animaba a todos los espectadores, pero a los hombres en particular, que se inscribieran a Comcast para el Día de las Madres, de manera que pudieran llamarlas y desearles que estuvieran bien. El gracioso aviso comercial mostraba escenas de madres de todos los países e idiomas con sus teléfonos puestos en la oreja y sistemáticamente cayéndose al suelo debido a la incredulidad que sentían al escuchar las voces de sus hijos. El énfasis humorístico del aviso es que los hijos nunca llaman y, cuando lo hacen, crean un impacto monumental en sus madres que las deja sin habla”. (http://www.moneybluebook.com/explaining-why-financially-independent-men-rarely-call-their-mothers).

Ya sea hombre o mujer, que prefiera textear, twetear, chatear, enviar correos electrónicos o charlar frente la camarita web, tome el teléfono y llame a su madre. Cuando ya no esté, se alegrará de haberlo hecho.

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Por Carole Kilcher. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso.


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