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Mi Primera Biblia
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Fotografía: Cheryl Casey
Ya no hacen Biblias como la primera que tuve.  Me la regalaron cuando cumplí diez años –el año en que mi familia se convirtió al cristianismo. La cubierta es blanca con un cierre dorado. Colgando del cierre, hay una cruz, la que miraba y acariciaba meditando en el impacto de ese símbolo.

Lo mejor de mi Biblia versión King James, son sus ilustraciones de vívidos colores. Para los nuevos cristianos, hacía que la Biblia tomara vida. En una de ellas se muestra a David derrotando a Goliat. En otra, un hermoso arcoiris sobre el arca de Noé. Luego, la imagen del niño Jesús en un pesebre y, unas pocas páginas más adelante, se lo muestra ya hombre, sanando a un niño enfermo.

Yo subrayaba bastante mi Biblia. Y al examinarla hoy, me pregunté por qué habré subrayado ciertos textos. Sé por qué subrayé los Diez Mandamientos. Quería obedecer al Dios que llegaría a adorar –a Aquel que había cambiado mi vida. Pero, ¿por qué subrayé Salmos 116:1?: “Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas.” ¿Estaría atravesando por momentos difíciles y sentiría la seguridad de ese texto, de que Dios escuchaba mi voz… MI voz?  ¿Y por qué habré subrayado la conversación de Jesús y la samaritana en el pozo que registra Juan 4? ¿Significó algo para mí, como niñita, que Jesús tratara a esa mujer con tanta bondad y respeto?

Me Pregunto


Debe haber sido uno de mis favoritos el Salmo 119, porque subrayé todo el capítulo. Un capítulo que nos lleva al tan conocido versículo 105: “Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino”. Cuando lo leí hoy, me detuve. Y me pregunté…

¿Hasta cuándo? ¿Cuándo deja la Biblia de ser nuestra lámpara y nuestra luz? ¿Cuándo comenzamos a tomar los asuntos en nuestras propias manos, a recibir consejo de alguien o a permitir que sólo Dios y Su palabra lo hagan?

Pienso que corremos el riesgo de estar tan familiarizados con la Biblia que todo lo damos por hecho. ¿Cuántas Biblias tiene en su casa? Ni siquiera yo lo sé. Pero sí sé lo preciosa que fue para mí esa Biblia con tapas blancas cuando era la única que tenía.

La Biblia es hoy lo que siempre ha sido: la palabra de Dios. Palabras que nos enseñan a vivir correctamente; palabras que nos muestran cómo es Jesús; palabras que nos consuelan cuando sufrimos; palabras que nos dan una esperanza cuando nos sentimos cansados del mundo y palabras que nos aseguran que somos perdonados y aceptados por Dios. Ella es una lámpara que evita que tropecemos. Y es una luz cuando todo está en oscuridad. Creo que ella tiene la respuesta para nuestros aprietos y llena cada una de nuestras necesidades. Es algo para atesorar y para leer diariamente.

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Por Nancy Canwell. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


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