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Agradando a Dios
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Fotografía: Jake Hellbach
Podemos hacer muchas cosas si ponemos nuestra mente en ello.  Podemos elegir casarnos, comprar una casa, tener hijos y una familia. Si contamos con el talento suficiente, podremos ganar millones de dólares, diseñar un cohete, cambiar la vida de alguien… la lista es interminable. Desafortunadamente, ninguna de estas cosas agrada a Dios.

Escuché a un hombre por la radio contar cómo cambió su vida al conocer a Jesús. Dejó de beber, de fumar y de ir a clubes nocturnos. Contó que había dejado de gastar dinero para salir con chicas e, incluso, dejó de robar en la compañía para la cual trabajaba. Por supuesto que me impresionó el poder de Jesús, pero la principal pregunta es: ¿Se contenta, Dios, con todas esas cosas? Usted puede realizarlas todas ellas y llegar a ser moralmente bueno, pero continuar tal como era antes. Impactante, ¿no es cierto?

No me malentienda. Debemos ser personas puras. Debemos ser todas esas cosas mencionadas más arriba. Pero si su deseo es agradar a Dios, entonces debe echar un vistazo a lo que la Biblia tiene que decir al respecto. Hebreos 11:6 dice que no podemos agradar a Dios si no tenemos fe.

Si solamente podemos hacerlo a través de la fe, entonces es importante entender lo que la Biblia quiere decir al referirse a la fe. Fe no es ni sustantivo ni un adjetivo. Fe es un verbo. La fe demanda acción. La fe es acción. Y a cada creyente se le ha otorgado un grado de fe.

Manifieste su Fe

Para poder ver cumplidas las promesas de Dios en su vida, necesita otorgarle voz a su fe. Debe manifestar lo que Dios dice acerca de usted en Su palabra. Esas semillas de fe dentro suyo son activadas cuando habla acerca de ellas. Por éso es que Reuben Morgan, el autor de la canción titulada “Dé gracias”, dice: “Que el débil diga que es fuerte. Que el pobre declare ser rico.”

Las circunstancias y preocupaciones de este mundo pueden quitarme la casa, el dinero, mi carro y, peor aún, a mis hijos; mi paz interior, la salud y, finalmente, la vida.  Pero una cosa que el enemigo no puede quitarme, es la fe.

Necesitamos experimentar una fe activa, grandiosa, impulsiva, contagiosa, radical y audible. La fe no obra si usted simplemente la tiene; la fe obra cuando usted la pone en acción. Recuerde, si usted comienza a utilizarla en su vida, Dios terminará la obra.

Si por cualquier razón usted siente que está perdiendo la batalla, vierta fe sobre el problema y sea proactivo y diligente. Lo invito a decir conmigo: Padre Celestial, acudo humildemente ante Ti ofreciéndote mis pensamientos, mis acciones y mis palabras. Ayúdame a activar mi fe a través de Tu Palabra diaria. Que mis palabras y mis pensamientos te complazcan siempre. Amén.

Hebreos 11:6: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan.”

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Por Irving Santiago. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


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