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Dar Aliento
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Fotografía: D.Owusu-ansah
Que los demás nos alienten o nos animen es parte esencial en nuestro crecimiento personal y también en nuestra eficacia al servir a la humanidad. Pero, a menudo, las personas tienden a evitar hacerlo. Tengo que decir que esto siempre ha sido casi como un misterio porque, para mí, no es algo de otro mundo decirle a la gente lo bien que están haciendo su trabajo. Especialmente cuando tiene que ver con la causa de Dios.

Quizás algunas personas confundan el alentar a alguien con la adulación o el elogio. Sienten que decirle a alguien que lo está haciendo bien tal vez le haga daño de cierta forma. Pero si analizamos esa palabra cuidadosamente, veremos que es la VALENTÍA lo que moviliza a esa persona a dar ánimo, no una vacía adulación. Ni siquiera la alabanza. La alabanza le pertenece a Dios, pero alentar a las personas para que salgan adelante, es algo muy humano. He aquí algunas formas en que usted puede alentar (dar ánimo) a quienes lo rodean:

Formas de Alentar

No asuma que ella sabe que está haciéndolo bien en su trabajo. No asuma que porque está dirigiendo con éxito un proyecto o su hogar o porque está siendo buena amiga, ella lo sabe. Dígaselo. Un simple comentario logrará que una persona siga yendo hacia adelante. Usted nunca sabrá si aquella persona tal vez esté a punto de darse por vencida debido a la falta de reafirmación de los demás. No hará que alguien se vuelva orgulloso al decir un comentario que será una bendición debido a su influencia. Usted no estará deshaciéndose en elogios al decirle a alguien que está orando para que le siga yendo bien.

Piense en lo contrario de dar aliento. Desalentar. Recuerde que si usted nunca le ofrece aliento a la gente, tal vez esté ofreciendo, debido a su silencio, desaliento.  ¿Quiere contribuir a quitarle el ánimo a alguien?

Recuerde que dar aliento es una característica santa. Dios nos inculca constantemente a darle ánimo a los demás, sabiendo que la vida en este mundo está llena de dificultades y desafíos. Aparentemente, Dios no se preocupa de que seamos “consentidos” debido al aliento. De echo, produce un efecto contrario. Mientras más nos reafirma Dios, más deseamos avanzar.

Anime a las personas incluso cuando no estén realizando bien las cosas. Todos tenemos batallas espirituales. Es un hecho. Así que si alguien está pasando por algún conficto espiritual, aún puede animarlo diciéndole que lo comprende, que todos estamos metidos en el mismo bote, pero que hay un salvavidas con nuestro nombre escrito en él. Anime a la persona a fijar sus ojos en Jesús. Anímelo diciéndole que usted menciona su nombre en sus oraciones diarias. Pídale que haga lo mismo por usted, también.

Aliento es algo que cada uno necesita; se dé cuenta de ello o no. Es algo que Dios otorga gratuitamente y algo con lo cual nosotros no deberíamos ser tacaños en compartir con los demás. Alentemos a alguien hoy.

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Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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