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Nuevas Oportunidades
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Fotografía: Dreamstime
¿Cuán fácil es caer en un hoyo? Tan fácil como se dice. Corra lo suficientemente rápido, distráigase por fracciones de segundo y lo próximo que sabrá de usted es que está bajo tierra, lleno de oscuridad y de tierra.

Correr la carrera espiritual es difícil, pero seguir adelante cuando siente que debe detenerse, lo hará adquirir confianza. Sentir que sus piernas se fortalecen más y que su respiración se vuelve más fácil, lo hará adquirir confianza. Sentir confianza es algo bueno, pero puede ser peligroso cuando se deposita en un lugar equivocado. Durante los últimos años he cometido algunas equivocaciones en mi vida personal. Al decir “algunas” quiero decir muchas, y cuando me refiero a “mi vida personal”, declaro que también he afectado la vida de otros. Estuve en un hoyo espiritual; en uno bastante profundo. No hace mucho que me di cuenta de ese problema: había depositado mi confianza en mí misma y no en Aquel que me ha dado la fuerza para correr.

No somos seres autosuficientes; necesitamos a Cristo en cada aliento, en cada paso, en cada milla de nuestra senda espiritual. Desafortunadamente, el orgullo se entromete en el lugar donde debiéramos depositar nuestra confianza en Dios. El orgullo se apodera de todo y de repente sentimos que hemos sido nosotros que han llegado lejos, que han reforzado a otros y que ellos también están corriendo debido a nuestra fuerza. ¿Chequeo de la realidad? Fuimos creados por Dios, provenimos del polvo de la tierra –que también es creación de Dios. No somos nada y Él lo es todo.

Atrapados en Nuestra Propia Humanidad

Darnos cuenta que somos totalmente inútiles, no es nada fácil. Es en aquel hoyo en que estamos atrapados por nuestra propia humanidad que nos humillamos a nosotros mismos y buscamos a Dios, admitiendo que somos un caos. Luego, totalmente impotentes, sentimos que somos extraídos del hoyo. Dios nos deposita nuevamente en tierra firme. Él nos ha dado una nueva oportunidad para seguir corriendo. A mí, me puso en un nuevo lugar, en una universidad con personas que aman a Dios, respirando un aire nuevo con miles de oportunidades. El hueco que había en mi vida ya no está más.

Es tentador dejar que la culpa nos gobierne, porque no merecemos la maravillosa gracia de Dios, pero debemos olvidar lo que está atrás y esforzarnos por lo que está frente a nosotros, siguiendo hacia nuestro objetivo principal: el cielo (Filipenses 3:12-14).

Así que usted ha caído en un hoyo. Una vez que sea extraído hacia afuera, quítese el polvo.  Luego de dar unos cuantos pasos, mire hacia atrás por un momento; quizá se sorprenda al notar que donde había un hoyo, ahora sólo hay tierra firme. Luego, siga corriendo, agradeciendo a Dios con cada respiro suyo; incluso, con aquellos más difíciles.

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Por Raquel Levy. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL ® 1999.


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