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Mente, Corazón, Espíritu
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Fotografía: Refat Mamutov
No hace mucho supe de la sabiduría que alguien le había solicitado a Dios. Aunque no puedo recordar quién lo pidió, recuerdo lo que fue. Fue la petición para que Dios le otorgara tres cosas: una mente ágil, un corazón grande y un espíritu tierno. Se parece a lo que habría pedido Salomón, ¿no es cierto? Tal vez fue él. Bueno, quien haya sido el originador de esta petición, la acojo como propia. “Dios, por favor concédeme una mente ágil, un corazón grande y un espíritu tierno.”

¿Y qué, de usted? ¿Es ese un pedido que usted le haría a Dios, también? Pareciera que cualquiera de nosotros al esforzarnos por realizar una ruta exitosa en esta vida con Jesús que nos alienta a mirar hacia la Eternidad con nuestro Hacedor y Rey, haría para poseer estos tres dones.

Tres Dones

Una Mente Ágil: Piense lo valioso que es esto. Ya sea que necesitemos pensar eficientemente en nuestro lugar de trabajo, matemática, analítica o administrativamente, o si necesitamos una respuesta rápida para la pregunta de nuestro hijo, incluyendo todas las demás desde, ¿de dónde vino la suciedad hasta por qué Dios nos ama? Una mente ágil también puede retener la Palabra de Dios en nuestras mentes y corazones. Entonces, no solamente podemos estar listos para darnos una respuesta rápida a nosotros mismos sino también a Satanás. Sí, una mente ágil es un don valioso a través de una cantidad de áreas.

Un Corazón Grande: Me encanta esto. Un corazón grande. Cuando pienso en el corazón de Dios, pienso en un corazón grande, ¿y, usted? Debe serlo para poder abrigar suficiente amor, compasión, misericordia, gracia, resistencia y paciencia, y así cobijar a un mundo de seres que luchan. Sí, el corazón de Dios es muy grande, por decir lo menos. Yo también deseo tener un corazón grande. Deseo que se pueda estirar y alargar para poder acoger en él los atributos del corazón de Dios. Permitir que nuestros corazones se agranden puede ser un proceso doloroso debido a nuestra resistencia de poder amarnos completamente y a considerarnos solamente a nosotros mismos. Pero, al final, valdrá la pena hacerlo.

Un Espíritu Tierno: Repito, este es un rasgo de Dios y es un atributo que deseo tener desesperadamente. Un espíritu tierno tiene más credibilidad al intentar mostrar a Jesús a los demás. Llegar a pensar en ello me ayuda a mí también, a recibir a Jesús más plenamente. Soy más receptivo a las instrucciones del Espíritu Santo cuando poseo un espíritu tierno. Me hace recordar del comentario que hizo de mí ya mi crecido hijo cuando era un niño poco después de disculparme por haber perdido la paciencia con él. Él dijo (con espíritu tierno):  “Está bien, mamá, pero generalmente conseguimos mucho más cuando somos agradables con las personas”. Tan cierto. Tan tierno.

Me pregunto cómo sería el mundo si cada uno le pidiera a Dios estos tres dones. Más aún, me pregunto cómo sería si cada uno pidiera la ayuda de Dios. Punto. Hay tantas cosas que Él espera darnos  y que traerá más paz a nuestras vidas. En Santiago 4:2-3, la Biblia, dice: “No tienen, porque no piden.” 

Dios siempre está listo para ungirnos con más poder del Espíritu Santo, pero ya sea a través de una mente ágil, de un corazón grande, de un espíritu tierno o de otros atributos santos, necesitamos pedírselos a Dios y, luego, erguirnos con valor ante el trono de la Gracia, y recibirlos.

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Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL ® 1996.


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