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Potenciadores de Personas
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Fotografía: Hongqi Zhang
La semana pasada debí llevar el carro de mi hija para que un amigo mecánico lo revisara en su taller. Estaba demasiado ocupado con todo lo que encierra detectar los desarreglos de cada carro que debía arreglar.

Comencé a trabajar en el automóvil de mi hija, pero pronto me di cuenta que no había suficientes herramientas para los dos. Utilizaba constantemente algunos de las que él necesitaba para reparar los otros carros. Decidí no molestarlo y no tomar aquellas que él utilizaba. Esperaría a que terminara o utilizaría otras herramientas que él no estuviera utilizando y trataría de que me funcionaran en lo que estaba tratando de arreglar.

Minutos más tarde, mi amigo se acercó a mí para preguntarme qué estaba haciendo. Le expliqué que estaba tratando de quitar una parte del carro para poner otra en su lugar. Me miró y me dijo: “Espero que sepas que esa herramienta que estás utilizando no fue diseñada para ese tipo de trabajo.” “Lo sé,” contesté. Luego fue en busca de la herramienta correcta. “Esta sí es,” dijo él, “úsala y verás.”

Relaciones Diseñadas

Dios nos diseñó para ser potenciadores de personas, diseñados para vivir en relación con los demás. Él quiere que nos ayudemos a crecer mutuamente. Ninguno alcanzará su potencial más alto por nosotros mismos. Necesitamos personas en nuestra vida que nos animen y, a su vez, nosotros necesitamos animar a las personas de nuestra vida, ayudándolos a alcanzar su desarrollo más alto.

¿Tiene palabras de ánimo para la gente que lo rodea? La Biblia nos dice claramente que la vida y la muerte están bajo el poder de nuestra lengua. Podemos usar nuestra lengua para potenciar a las personas y para animarlas con palabras de sanidad o, simplemente, podemos sembrar semillas negativas a través de nuestras palabras.

La Biblia dice que la lengua del sabio trae sanidad. Escoja hoy mismo ser sabio utilizando palabras que curen. Escoja descubrir lo mejor en los demás y poténcielos. Elija palabras de sanidad en vez de palabras chismosas; palabras de libertad y paz, en vez de palabras de enojo y de juicio. Permita que sus palabras inspiren y favorezcan a las personas que se relacionan con usted. Hable acerca de solidez y de esperanza a los demás.

Necesitamos animar a nuestros amigos, a nuestros parientes, a nuestros hijos. La palabra “animar” significa “incitar a la acción”. No asumamos que las demás personas detectan lo que usted ve en ellos. Muchas veces podrá ver cosas en la gente sin que ellos lo vean en sí mismos. Usted puede ver sus potenciales y talentos. Puede ver que Dios tiene un plan especial para ellos aunque estén pasando por momentos difíciles. Tome el tiempo para animarlos a través de una palabra amable o de una simple nota. Tal vez haya un regalo especial que usted pueda darles que les haga recordar su objetivo o sueño en la vida.

De cualquier forma que pueda, inste a las personas que de su vida a seguir hacia adelante. Si usted va a convertirse en un potenciador de personas y las ayudará a cumplir sus sueños, Dios también lo ayudará a cumplir los suyos. Usted y yo fuimos diseñados para hacer eso

“Por lo cual, animaos unos a otros y edificaos unos a otros, así como lo estáis haciendo” (1 Tesalonicenses 5:11).

“Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada, pero la lengua de los sabios es medicina” (Proverbios 12:18).



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Por Irving Santiago. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


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