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Dinero Enterrado
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Foto: Gualberto Becerra
Es el momento del culto y predica él –el señor Bueno-en-Todo–, lo hace en toda su perfecta santidad. Irónicamente, está predicando acerca de la parábola de los talentos. Sostiene en sus manos unos cuantos coloridos billetes del juego Monopoly y llama a tres niños a subir a la plataforma. La parábola registrada en Mateo 25 cuenta de un hombre rico que se va a un largo viaje y confía su propiedad a tres de sus siervos, dividiendo sus talentos –cierta forma de dinero de ese tiempo–, entre ellos. Al primer siervo le dió cinco talentos, entonces el señor Bueno-en-Todo  le pasa un coloreado billete de $500 dólares a uno de los niños. Al segundo, el hombre rico le dió dos talentos, y es así como el segundo niño recibe un billete de $50 dólares. Luego, el señor Bueno-en-Todo le da al tercer niño un billete blanco de $1 dólar, que representa el talento que le fue entregado al tercer siervo.

Cuando el hombre regresó de su viaje descubrió que los primeros dos siervos invirtieron y multiplicaron la suma de dinero que les dejó. Está encantando, un papel que el señor Bueno-en-Todo desempeña excepcionalmente bien, y promueve a sus empleados. Sin embargo, al descubrir que el tercer siervo ha enterrado su talento en un hoyo, el hombre rico se enfurece y lo despide.

Los niños aplauden, el culto ha sido maravilloso y han aprendido la valiosa lección de utilizar los talentos que Dios nos da. Todos están felices y desean ser los protagonistas de esa historia, excepto mi corazón que está un poquito angustiado. El señor Bueno-en-Todo está bien… bien en todo; porque es fácil predicar acerca de los talentos cuando usted es quien tiene el billete de $500 dólares en la mano.

La Atracción de la Envidia

La atracción de la envidia es tan cierta que muchos de nosotros nos vemos involucrados en ella. Desde muy pequeños aprendemos a hacer comparaciones. Todo comienza cuando estamos jugando y otro niño tiene un juguete mejor que el nuestro y continúa cuando nos damos cuenta que no todos los hombres han sido creados en igualdad.  La señorita Hermosa puede encantar a cualquiera haciendo cualquier cosa, la gente ama al señor Elocuente y el señor Bueno-en-Todo es un tipo tranquilo, bueno en todo.

En nuestras vidas espirituales somos cegados por los talentos de los demás y fallamos en ver cuánto podríamos hacer con los propios. Culpamos a Dios por no darnos los talentos que le dio a aquellos a quienes envidiamos, y nuestros corazones se amargan y no se sienten dispuestos a nada.

Dios nunca intentó que sus dones fueran comparados, como tampoco los ha dado como una forma de medir quién le gusta más. Él nos hizo diferentes con un propósito distinto para servir, pero nos ama igual.

Yo nunca fui aquella que tuvo en su mano el billete de $500 dólares; sé lo que es jugar al juego Monopoly de la vida con tan sólo 1 dólar. Sé lo que es estar ahogada en la amargura y los celos. La clave de la vida no es ganar, no es entrar en una competencia para ver quién tiene los mejores dones o estrellas de oro en su frente; el punto es vivir para Dios y descubrir cuál es Su propósito en nuestra vida. ¿Tiene sólo 1 dólar? ¡No lo entierre! Úselo, multiplíquelo, pídale ayuda a Dios. Después de todo, Él es el dueño del banco.

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Por Raquel Levy. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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