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Palabras que Sanan
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Fotografía: Igor Dutina
¿Ha dicho algo recientemente que desearía no haber dicho? Yo sé que lo he hecho. La Biblia dice que nuestras palabras revelan lo que hay dentro de nosotros: “¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos?, porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). Si vamos por ahí hablando palabras derrotistas negativas, rebajando a los demás y quejándonos todo el tiempo, quiere decir que necesitamos reenfocar nuestros corazones y mentes. Es señal de que nuestra “capacidad” está excedida.

Nuestros cuerpos funcionan muy parecido a las computadoras. Lo que pongamos en el disco duro de nuestro corazón aparecerá en el monitor de nuestra boca.

¿Están siendo animadas con nuestras palabras las personas que nos rodean? ¿Nuestras palabras brindan sanidad a aquellos con quienes nos contactamos? Estas son preguntas que me hago a menudo. La respuesta no siempre es lo que querría que fuera. La Biblia claramente nos dice que la vida y la muerte están bajo el poder de nuestra lengua. Podemos usar nuestra lengua para edificar a las personas y animarlas con palabras de sanidad, así como también podemos sembrar semillas negativas con ellas.

La Biblia dice que la lengua del sabio brinda sanidad: “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada, pero la lengua de los sabios es medicina” (Proverbios 12:18). Seamos sabios hoy escogiendo palabras de sanidad. Escoja ver lo mejor en los demás. Escoja palabras de sanidad, en vez de palabras chismosas; palabras de libertad y paz, en vez de palabras de enojo y juicio. Permita que sus palabras inspiren y animen a la gente que pertenece a su vida. Comparta su fuerza y su esperanza con los demás.

Arregle el Enfoque

Es interesante saber que a veces utilizamos palabras inspiradoras, pensamientos positivos y palabras de esperanza con los demás; sin embargo, no las utilizamos con nosotros mismos. No sé si usted se puede identificar conmigo, pero esa ha sido mi experiencia. De algún modo se nos hace más fácil describir nuestra situación desde un punto de vista negativo. Con demasiada frecuencia nos centramos en las cosas que teníamos o en aquello que no tenemos.

Lo bueno es que podemos volver a programar nuestra mente de la misma forma que reprogramamos una computadora. Nuestras mentes son renovadas y reprogramadas por la Palabra de Dios. Mientras más leemos y estudiamos Su Palabra, nos transformará más y más desde el interior hacia el exterior. Pienso que la mejor manera de comenzar es centrarse en lo que tenemos. Lo invito a hacer una lista de las siguientes cosas –piense profundamente lo que lee, escríbalo y agradezca por lo que aún tiene. Recoja los pedazos de su vida… ¡y comience desde allí!

Cuando utilizamos nuestras palabras para brindar sanidad, Dios nos dará más de Su sabiduría. A través de nuestras palabras cosecharemos lo que hemos sembrado.

Comencemos desde hoy pidiéndole al Señor que revele en nuestro corazón aquello que tal vez se necesite cambiar, poniéndolo a Él en el primer lugar de nuestras vidas y permitiéndole que llene los corazones con el tesoro de la Palabra de Dios, de manera que muchas bendiciones salgan de nuestra boca. Dejemos que nuestros corazones desborden fe y expectación y veamos la mano de bendición de Dios en cada área de la vida.

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Por Irving Santiago. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


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