Home > Archives > La Familia es lo Primero >
.
Madres e Hijos
.
Foto: Vasily Pindyurin
Cuando mi mamá tuvo su primer hijo, el doctor le aseguró que tendría una niña, de modo que ella compró un vestido para el día cuando llevara a su bebita a casa. El único problema fue que “ella” se convirtió en “él”. Y mi padre tuvo que ir a la tienda a escoger otra ropa. Compró un pijama azul. Más allá de la sorpresa, mi madre y mi hermano han tenido una maravillosa relación que se ha conservado a través del tiempo.

En su libro titulado The Parent’s Guide to Raising Boys,1 la autora Cheryl L. Erwin habla acerca de la importancia de la relación madre-hijo. “Los chicos aprenden sus primeras lecciones acerca del amor y de la confianza  a través de sus madres,” escribe ella. Enseñanzas antiguas usualmente decían que la madre desafía a su hijo emocionalmente a la edad de dos o tres años. Eso garantizará que el niño descubrirá su masculinidad y no se transformará en un “niño delicado” o “hijito de mamá”. Por el contrario, criar a un niño saludable requiere que tenga una conexión cercana con su madre a través de la adolescencia. De acuerdo a William Pollack, Ph.D, “lejos de convertir a los hijos en muchachos débiles, el amor de una madre puede y logra que sean más fuertes, emocional y físicamente. Lejos de que sean chicos independientes, la base de la seguridad que una madre amorosa puede crear –una conexión donde su hijo pueda depender de su vida– le provee al niño el coraje para explorar el mundo más allá de su hogar.” 2

Retenerlo o Dejarlo Partir

En su libro Erwin dice que una relación saludable entre una madre y un hijo tiene que ver con ser un refugio amante y reconocer cuándo debe dejarlo partir. Proveerle de una base de seguridad y de amor a su hijo, le ayudará a aprender a ser respetuoso y a confiar en sí mismo. Cuando alcance la edad en que desee explorar lo desconocido –aunque sea sólo ir al patio trasero de la casa–, se sentirá tranquilo porque sabrá que su madre estará en casa cuando él vuelva. Ella le dará un abrazo de bienvenida, escuchará sus historias y le pondrá una bandita en sus heridas. Incluso cuando los chicos crecen y se van a estudiar a la Universidad, hay algo de mágico en volver a casa y disfrutar de los platillos de mamá, de su tierno toque y de su oído atento.

Dejarlos partir es un poquito difícil. A muy temprana edad descubrirá que su hijo anhela ejercitar su independencia. Una madre sabia sabrá cuándo retenerlo y cuándo dejarlo partir. Tal vez se sentirá un tanto sentimental la primera vez que su hijo le diga: “¡Déjame hacerlo solo!” Quizá no esté lista para rendir esa parte del cuidado hacia él, pero una madre equilibrada lo hará.

Aunque el rol en la vida de su hijo cambiará a través de los años, siempre será “su mamá”. Si la relación temprana estuvo nutrida por el amor, sentirá que aún puede buscar su consejo, compartir sus aventuras con usted y llegar a su hogar para probar aquella comida especial de mamá. Ya sabe lo que dicen: “La labor de una madre no termina nunca.”

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase aLea los comentarios de nuestros lectores
______________________________

Por Nancy Canwell. Derechos © 2009 de
GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso.

1 Erwin, Cheryl L. , The Parent’s Guide to Raising Boys (Guía Parental para la Crianza de los Hijos). Adams Media; 2a edición, 2006.
2 Ibid



SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.