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Esperar Gratifica
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Fotografía: Keith Syvinski
La instrucción dada a sus hijos para que ahorren, pondrá dinero en sus cuentas bancarias para el resto de sus vidas.

“Quiero comprar esa cortapluma.” Me dijo mi hijo, señalándome la navaja que brillaba junto a una docena de otras desde la vitrina.

“¿No quieres dejar tu dinero para algo más grande?” Le pregunté.

“Cambié de opinión,” dijo sarcásticamente. “Es algo que realmente necesito ahora.” Sus ojos de niño de doce años de edad se enfocaron como láser en el cortaplumas.

“Pensémoslo un par de días,” sugerí. Aceptó de mala gana, mientras su mirada pareció decirme: “¡No de nuevo, papi!”

Criar hijos tiene que ver con cómo guiarlos. Y cuando significa enseñarles acerca del uso sabio del dinero, habrá muchas oportunidades para que aprendan a decir que no. Aprender a negarse a ciertas cosas es una de las cualidades más básicas del carácter que los bendecirá de por vida. ¿Por qué esperar ayuda a que los niños aprendan a manejar su dinero?

Estableciendo Prioridades

Esperar le brinda a su hijo tiempo para pensar. Dios nos ha dado un cerebro y un corazón. A veces usamos uno sin usar el otro, y nos metemos en problemas. Esperar antes de comprar algo le da a su hijo el tiempo para establecer prioridades. Le enseña a poner sus deseos bajo la maestría de un pensamiento claro.

Esperar le ayuda a sus hijos a recordar a otros. Ahorrar dinero le da a su hijo la oportunidad de pensar en bendecir a otras personas. La Biblia, dice: “Hay más dicha en dar que en recibir” (Hechos 20:35). Postergar una compra para beneficiar a personas necesitadas logra que experimenten el gran don de pensar en los demás.

Esperar les enseña a sus hijos a pensar a largo plazo. Al ayudar a su hijo a que sueñe en posibilidades mayores, usted le enseña una cualidad que lo preparará para la adultez. Trabajar por su educación, comprar un carro o casa, evitando así una deuda innecesaria, le ahorrará mucho dolor a su hijo. Muchas personas se sienten atrapadas y desalentadas, debiendo enfrentar la esclavitud de las deudas.

Unos días después que mi hijo me pidiera permiso para comprar ese cortaplumas, mis otros hijos me hablaron de comprar un trampolín y una malla de seguridad para ponerlos en el patio. Les contesté que no podríamos hacerlo en ese momento. De pronto, el hijo que deseaba comprarse la navaja, dijo: ‘“Pero les apuesto que si juntamos todo nuestro dinero, sí podemos!”

Y, así lo hicieron. Esperar gratifica.

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Por Curtis Rittenour. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL ® 1999.


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