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Alguien Me Escogió
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Fotografía: James Blinn
Yo fuí una niña pequeña, escuálida y nada atlética, pero quería sentirme parte del grupo, así que hice lo único que sabía hacer. Me quedaba en el campo de juego y ayudaba a “formar los equipos”. Invariablemente, los “mejores” eran escogidos primero; identificando como mejores a aquellos que tenían fama en el campo de juego y gozaban de toda la aprobación de los demás.

Luego venían los reemplazantes –aquellos que no estaban ni muy arriba ni muy abajo en cuanto al desempeño. Después de ellos venían las chicas consideradas “las mejores”, ya sea debido a su abilidad atlética o a su asociación con alguno de los atletas sobresalientes. Finalmente, veníamos nosotros –aquellos a quienes se les permitía jugar “porque el profesor lo dijo”

Cuando la formación de equipos llegaba a nosotros, en realidad, ya no se escogía; se negociaba.

“Tú jugarás con ___”

“Yo juego con ___ si tú juegas con ___.”

“¡No sería justo! ¿Qué tal si…?”

Así éramos repartidos. Yo siempre fui, invariablemente, la última. Quería ser escogida. Pero lo que conseguía era ser negociada, aceptada como un inválido en una carrera de caballos.

Entonces, las cosas cambiaron. El Touch Football* llegó a ser el juego de la semana y ahí yo tenía las cosas bien claras, y nadie necesitaba “cubrirme” porque… “¿quién sería tan tonto para tirarle el balón a una chica que no pudiera agarrarla?”. No sé por qué lo hizo, pero ese día el mejor de los jugadores me lanzó el balón a mí… y lo agarré. Y mientras la mayor parte de mis compañeros veía con la boca abierta lo que estaba sucediendo, corrí. ¡Ay! ¡Qué delicia en mi corazón!

La Vida Real

Una linda historia que se fijó como el punto culminante en ese momento decisivo de mi vida. Pero en la vida real no siempre suceden historias así. Al día siguiente el equipo en pleno debía votar. Así fue. Fuí escogida antes que el equipo negociara… y… claro, cuando tuve la oportunidad, se los hice ver.

“¡Ayer fue por chiripa!” dijeron en voz alta y caí en desgracia.

Ay, ese dolor en el corazón, vez tras vez, esperando que alguien me escogiera. Pasar por la niñez deseando ser escogida, rasguñando a través de los años de la adolescencia anhelando escuchar mi nombre y, finalmente, tropezarme con los años de adultez, buscando que alguien me escogiera –alquien que  yo imaginé que podría quitar ese dolor.

Esta vez no fui decepcionada. Sí, Alguien me encontró. Una simple Verdad ha llenado mi corazón y ha cambiado la forma en que luzco. Alguien me ha escogido. Lo que no sabía antes, y que ahora sé, ¡es que Él me escogió aún antes de nacer! Ahora estoy aprendiendo que mientras confíe en que Él practicará conmigo, que me entrenará y me apoyará en cada situación, permito que la gente en mi vida me dejen tranquila y luego ocurre la sorpresa –lo que siempre había deseado– que también me escojan ellos. Y soy doblemente feliz.

“Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que escogió por su heredad” (Salmos 33:12).

(*) Nota de la Traductora: Versión del fútbol americano jugado casi siempre por aficionados en una base en la que los jugadores “enfrentan” al jugador que lleva el balón sólo tocándolo con una o dos manos, lo que es opuesto a enfrentarlo lanzándolo al suelo o forzándolo para que toque el suelo con una rodilla, como es normal en las reglas tradicionales de este juego. (Extraído de Wikipedia).

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Por Rene Ammundsen. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSIÓN INTERNACIONAL ® 1999.


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