Home > Archives > La Familia es lo Primero >
.
El Despertar
.
Foto: Galina Barskaya
El doctor Seaborn Beck Weathers es un Patólogo de Dallas que a los 49 años de edad intentó alcanzar la cumbre del monte Everest. En la primavera de 1996, Beck junto a otros 17 clientes suyos, renunciaron a los $70.000 dólares y a subir y bajar la cumbre más alta del mundo guiados en forma segura por un grupo de profesionales.

La catastrófica pérdida de vidas en el Everest aquella vez ha sido escalofriantemente documentada en varios libros y artículos. Nueve escaladores de un grupo de treinta que intentaron ascender a la cima aquel mes de mayo, no lograron sobrevivir.

Milagrosamente Beck logró salvarse. Sólo días antes del tramo final hacia la cumbre, la vista de Beck falló debido a la baja presión barométrica en las grandes altitudes.  Esa crisis espantosa fue el efecto secundario e inesperado de una cirugía ocular que el doctor había tenido años antes.

Valeroso y determinado, Weathers siguió subiendo pero para el día de escalar la cumbre había perdido toda percepción de la profundidad visual y apenas podía ver. No muy lejos de la cima, Beck se dio cuenta que no podría continuar sin poner en peligro su vida, así como también la vida de los demás.

Su guía, el neozelandés Rob Hall, instruyó a Weathers a que esperara en “El Balcón”, bajo la arista sudeste de la montaña, hasta que regresara de la cumbre. Pero Rob nunca regresó. Fue uno de los nueve escaladores que murieron ese día, sorprendidos por una ventisca muy cerca de la cima.

Muerte Presunta

Después de esperar varias horas, Beck finalmente comenzó a descender atado a otros escaladores por una cuerda. Sin embargo, a solo unos escasos pies del campamento, los vientos de la tormenta los alcanzaron, inmovilizando al grupo. Los débiles miembros –incluyendo al doctor–, fueron dejados en la nieve mientras que el más fuerte intentó ubicar el campamento a través de aquella ceguedad blanca. Horas más tarde, los que esperaban en la montaña fueron rescatados, menos Beck y otro escalador quienes en ese momento ya estaban sufriendo comas hipotérmicos y fueron declarados muertos presuntos.

Weathers pasó 16 horas inconsciente en el hielo. Y, entonces, sucedió el milagro. ¡Despertó! Visualizando a su esposa e hijos, Beck determinó que tenía que seguir viviendo. Inspirado por su familia se levantó, tambaleó, tropezó y cayó, hasta que finalmente pudo llegar al campamento.

Un rescate heroico y peligroso del helicóptero fue realizado al día siguiente y Weathers voló desde el hielo a la seguridad. Sufríó una terrible congelación en sus manos y rostro; perdiendo la nariz, una de sus manos y varios dedos de la otra. Pero bajo su propio reconocimiento, ¡descubrió mucho más de lo que perdió!

Antes de subir el Everest, Beck había sido un hombre egoísta e impulsivo. Su esposa estaba lista para divorciarse de él. “La implacable persecución del éxito, de mis metas y mi ambición, me habían quitado lo más precioso de mi vida”, admitió Beck. Sus prioridades han cambiado y ahora su familia ocupa el primer lugar. “Trancé mis manos y mi rostro por mi familia y acepto el trato. Al final, lo que importa es la gente que están en mi corazón y los que tienen el mío dentro de ellos.”

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a Lea los comentarios de nuestros lectores
______________________________

Por Kathy A. Lewis. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.