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Dos Corazones, Una Mente
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Fotografía: Maria Bobrova
Recientemente, mi esposa y yo celebramos nuestro aniversario de bodas número treinta y dos. Normalmente intercambiamos tarjetas, pero no regalos. También salimos a cenar sin los hijos, a un restaurante agradable que nos guste a los dos. Así fue este año. Le dijimos a nuestro hijo menor (el único que aún vive con nosotros), que se quedaría solo por una noche.

Ese fue un día de trabajo y las cosas se complicaron. Llegué a casa 30 minutos más tarde de lo común. Mi esposa estaba lista para salir, así que la besé, le entregué mi tarjeta de aniversario y fui a cambiarme de ropa. Al tomar el sobre azul que contenía la tarjeta, detecté una extraña mirada en sus ojos, como si hubiera recibido una sorpresa inesperada. Me desconcertó.

Camino al dormitorio me detuve en mi oficina para dejar algunas cosas que traía del trabajo. Sobre el teclado de mi computador, había una tarjeta de parte suya. Era un sobre azul, idéntico en cada aspecto al que yo acababa de entregarle. De repente entendí su expresión de asombro. Se estaría preguntando si ambos nos habíamos regalado la misma tarjeta. Yo también me lo preguntaba.

Tal vez la historia sería más atractiva si les dijera que ambas tarjetas eran idénticas, pero no fue así. Eran distintas. Se parecían en el estilo, en el sentimiento y en el mensaje.

¿La Misma Tarjeta?

Luego, durante la cena, bromeamos acerca de ello. Ella admitió sentir una extraña consternación al pensar que habíamos escogido el mismo tipo de tarjeta. Yo también. Pero después de reírnos, nos preguntamos ¿qué habría de malo con habernos regalado la misma tarjeta? Nos sucedió así porque somos dos corazones y una sola mente. Eso es todo.

Aterra darse cuenta que usted ha madurado junto a su pareja lo suficiente como para llegar al punto de tener pensamientos similares. Pero al mismo tiempo es un alivio saber que alguien le conoce casi tanto como usted mismo. Y es aún más reconfortante comprobar que usted comparte tanto del conocimiento acerca de su pareja y ella del suyo que aquello se convierte en una fuente de confianza y fortaleza.

En Génesis 2:24 y en Efesios 5:31, la Biblia declara: “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser.”

Es un misterio profundo, como lo declara Pablo. En algún momento de estos treinta y dos años compartidos, mi esposa y yo tenemos la auténtica sensación de llegar a ser uno solo.

Los cuentos de hadas terminan cuando la princesa se casa con su príncipe. Es una verguenza. Los narradores se pierden la mejor parte de la historia. Confíe en lo que digo.

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Por Mark N. Lardas. Derechos © 2014 de
GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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