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Ya Viene el Cambio
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Fotografía: Rich DuBose
El mundo está cambiando a mi alrededor y tengo que enfrentarlo. Como la mayoría de las personas, no me gusta el cambio. Algo a enfrentar lo desconocido nos hace sentir muy incómodos. La mayoría prefiere mantener las cosas como están porque ya sabe lo que le espera y cómo lidiar con ello.

Pero…el cambio es inevitable. De algo sí estamos seguros… ¡las cosas van a cambiar!

Esto es especialmente cierto en nuestra experiencia cristiana. Jesús comparó el Reino de Dios con un hombre plantando semillas, dejando que maduren y esperando la cosecha (ver Marcos 4:26-29). El dijo: “primero el tallo, luego la espiga, y después el grano lleno en la espiga.” Esto nos dice que crecer es parte de la vida. Estaremos cambiando constantemente. Posteriormente, Jesús utilizó otra metáfora para ilustrar nuestra conexión con El. Dijo: "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el Labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía… Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí” (Juan 15:1-4).

Claramente aquí nos dice que estaremos creciendo y estaremos cambiando constantemente mientras estemos conectados a Jesús. Y produciremos “frutos” que traigan gloria a Dios. Si no estamos cambiando y produciendo frutos, no estamos conectados a Jesús y nuestra vida es muerte e inutilidad.

Jesús es Quien lo Logra

De modo que el cambio en Jesús, es bueno. El es quien nos cambia desde nuestro interior. El tiene un plan para conseguir que crezcamos mientras enfrentamos los cambios que el mundo nos depara. ¡Y lo logra! Santiago nos dice: “gozaos profundamente, cuando os halléis en diversas pruebas" (Santiago 1:2-5). Cuando estamos conectados a Jesús, las pruebas y cambios que ocurren a nuestro alrededor desarrollan frutos en nosotros.

Pablo también dijo: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente” (Romanos 12:2). Ser transformados es el mismo proceso de la metamorfosis que atraviesan las orugas para llegar a convertirse en mariposas. Básicamente, nos está diciendo no quedarnos atastados en las formas del mundo, sino cambiar, para llegar a ser lo que Dios quiere que seamos.

Aquí está otra vez la palabrita… cambio.Tenemos una elección. Podemos seguir viviendo en este mundo y permitir el cambio natural que nos llevará al predecible camino de la muerte, o podemos entregar nuestras vidas a Dios y permitir que nos llene con Su Espíritu y nos dirija a la senda de cambios que nos llevará hasta Su reino eterno.

Ah…, lo mejor de todo. Tenemos un Dios que nunca cambia, por lo menos cuando tiene que ver con quién es El y Su carácter. Note lo siguiente: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8). Sabiendo eso… podemos enfrentar cada cambio con una creciente seguridad.
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Por Chad McComas. Derecho de autor © 2015 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Traducido por Chari Torres. Los versículos han sido extraídos de la NUEVA VERSION INTERNACIONAL ®.


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