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Okra y Mangos
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Fotografía: Paul Phillips
Me he convertido un poco en hippie gracias a algunos libros que hablan de las ventajas de comer frutas y verduras de la estación. Diremos, simplemente, que los productos cosechados localmente y a los cuales se les permite madurar por un tiempo más largo (aumentando su nutrición y sabor), es apoyar a los granjeros locales y reducir las emisiones de carbón provenientes de las aerolíneas o de los tractores remolcadores.

Sin embargo, la gran dificultad que he encontrado al alimentarme de esta forma es la incapacidad de tener a la mano el comestible que deseo en el momento que lo deseo. Por ejemplo, las manzanas no maduran en mayo en mi zona. Tampoco puedo comprar mangos en diciembre, espárragos en octubre o albahaca en enero. He debido aprender a aprovecharme de cada temporada y a disfrutar de los productos que crecen durante ese tiempo.

La semana pasada me quedé extática observando las primeras bolsas de okra en los anaqueles del supermercado (sí, a menudo me divierten esas cosas). A mi familia le encanta la okra y la hemos extrañado durante meses.

Pero lo que más me gusta es incorporar estas lecciones alimenticias en mi vida espiritual.  Me gusta aprender a sentirme asombrada –extática– con cada nueva etapa de la vida que llega en vez de quedarme sin recursos, agobiar al planeta o quebrantar el corazón de mi Padre tratando de conseguir algo que no es correcto o bueno para mí en ese momento.

Impaciente

A menudo me impaciento con los roles y situaciones que Dios pone en mi vida. Trato de escapar de ellos e intento adelantarme a los planes de Dios o, simplemente, me niego a participar en la parte del viaje en la cual me encuentro. Es fácil para mí observar las etapas de la vida de los demás y desear estar allí… comiendo sus mangos. Es divertido cuando hablo con esas personas en relación a la etapa en que se encuentran, ¡a menudo admiten desear tener algunos de mis espárragos! Todos sabemos que ese césped no siempre es el más verde; pero a menudo lo vemos así.

Oro para comprender que Dios me ha llamado a especializarme, a agonizar en ello, a orar y a deleitarme en la etapa de mi vida en la cual me encuentro. Sé que si lo hago, descubriré lecciones extraordinarias, desarrollaré talentos y tendré una comprensión de Él que me permita aferrarme y que no tendría si me adelantara o tratara de ignorar este momento de mi vida.

“Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo...  un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas; un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse; un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir; un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar” (Eclesiastés 3:1, 5-6).

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Por Joelle Yamada. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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