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Ayudar a los Necesitados
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Fotografía: Josef Muellek
Tengo una debilidad en mi corazón por los desamparados. Los veo y me preocupan. ¿Habrán perdido sus trabajos? ¿Los habrán echado de sus casas? ¿Perdieron todas sus posesiones y eso los obliga a vivir en la calle? ¿Tendrán alguna enfermedad? ¿Hicieron malas elecciones en la vida?

Cada día veo a algunos desamparados, ya sea en las esquinas o al frente de algunas tiendas. Generalmente lucen como si tuvieran hambre o necesitaran dinero o de las “bendiciones de Dios”.

A menudo me siento incómoda y fuera de lugar cuando estoy cerca de un desamparado. Pero entonces comienzo a pensar más profundamente. ¿Qué es lo que me hace sentir incómoda? ¿El hecho que tengo un lugar placentero donde dormir cada noche, buena comida… y ellos no? ¿Por qué la desgracia de otro me hace sentir inquieta?

Hay muchos estereotipos acerca de los desamparados: que están locos, que manipulan y que son flojos. No conozco todas las razones. Pero escojo pensar que no es debido a lo escrito más arriba.

Sonrisas y Aprecio

Por cerca de un año he estado ayudando tanto como he podido a una persona desamparada. En este tiempo de recesión económica es difícil hacerlo. A veces le doy dinero y, en otras, comida. Ver las sonrisas y gestos de aprecio es muy conmovedor y emocionante.

Siento que Dios me instó a comenzar a dar de esta forma. He estado pensando en cosas que podría hacer para servir a mi comunidad. No me había dado cuenta de que esto era lo que Dios me llamaba a hacer. Pero estoy contenta que lo hizo, porque no solo he aprendido  a no fijarme en los estereotipos y en suposiciones, sino en ayudar a alguien necesitado, sepa o no las rezones de su necesidad.

“Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis, estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y fuisteis a verme. Respondiendo el Rey, les dirá: ‘De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:35, 36, 40). 

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Por Erika Gladden. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión REINA-VALERA © 1995.



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