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¿Es Correcto Castigar a los Hijos?
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Fotografía: Anita Nowack
sobre este tema, alguien me pregunte si yo creo en los azotes o castigos a los hijos. Mi respuesta es que aunque no crea en ello en el sentido de promoverlo, siento que a veces unas nalgadas son la respuesta más óptima ante cierto mal comportamiento de ellos. A través de los años he escrito varias columnas en las que he dicho esencialmente lo mismo y esas columnas nunca han fallado en provocar histeria entre los sospechosos comunes.

Desafortunadamente para todos nosotros, el debate cultural sobre si darle nalgadas o no a los hijos, se ha derivado en una pelea de gallos entre extremistas. Por un lado tenemos a las personas que creen que Dios insiste en que los padres deben castigar a sus hijos.

Medida Bíblica

Habiendo realizado considerables investigaciones acerca de la variedad de usos de la palabra medidas en la Biblia y consultado con eruditos del Antiguo Testamento, puedo decir con toda confianza que cuando se utiliza en el contexto de la disciplina que debemos darle a nuestros hijos, esta palabra es claramente una metáfora. No excluye los castigos, pero tampoco los prescribe. Dicho eso, sin embargo, llega a convencer a ciertas personas que yo soy un agente de Satanás.

Por otro lado, tenemos a personas que creen que una nalgada en el trasero de su hijo le enseñará que golpear a los demás es correcto y que tratarlo así es el abuso infantil de los más atroces. El punto es que el abuso infantil aumentó considerablemente en Suecia luego que se votara una ley que prohibe el castigo parental.

Además, investigaciones realizadas por personas que no tienen ninguna afiliación ideológica apoyan el punto de vista de que el castigo ocasional no causa daños psicológicos. Un estudio a largo plazo acerca de la crianza de los hijos considerado como uno de los mejores, descubrió que los niños de padres que los castigan ocasionalmente, demuestran una marca más elevada sobre el bienestar y el ajuste personal que aquellos niños que nunca fueron castigados. (Por favor, note el énfasis en la palabra ocasionalmente.) La investigación también descubrió que darle unas nalgadas a nuestros hijos funciona mejor cuando estos son pequeños, y pierden su efectividad después de los cinco años de edad.

Así, con esa introducción, pasamos al resto de la historia: Los padres de un bebito de 22 meses de edad me escribieron recientemente para contarme que después de la frustración que sintieron sobre su hábito de morderlos, lo resolvieron en dos semanas. Sí, dándole unas nalgaditas. Hasta ese momento ellos habían justificado los mordiscos del niño, diciendo:  “No muerde fuerte,” “nunca nos ha herido la piel,” “nos abraza después de mordernos, como demostrando que está arrepentido”. Finalmente, llegaron a la conclusión que si el niño se daba cuenta que hacía algo malo, entonces sabría cómo controlarse. Así que comenzaron a castigarlo cada vez que los mordía. Obtuvo tres nalgadas en un día y, luego, una o dos durante la siguiente semana. “Fin del problema,” nos escribió la madre.

A veces el fuego arde mucho mejor con fuego.

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Por John Rosemond. Reimpreso con el permiso de Signs of the Times (Señales de los Tiempos),octubre, 2008. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso.


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