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Una Moneda a la Vez
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Fotografía: Studiomill
Mi hijo del medio vino de la universidad para pasar el fin de semana con nosotros. Antes de irse de vuelta, me entregó un rollo de monedas de veinticinco centavos. “Casi me olvido”, dijo, “¿puedes utilizarlas tú?”

No estoy tan mal financieramente como para usar las monedas de mis hijos. Más bien, es una costumbre que ellos y yo comenzamos en el año 1999. Mi hijo mayor tenía entonces 18 años, y el menor, sólo ocho.

The Mint* había empezado a utilizar monedas de veinticinco centavos. Les dije a mis hijos que iba a reunir cuatro juegos –uno para cada miembro de nuestra familia. Si encontraban una moneda que faltara, yo los utilizaría a cambio.

Fue económico. Cuatro juegos completos –con Filadelfia y Denver– representaban $100 en monedas de veinticinco centavos a través de diez años. Fue divertido, una forma de involucrar a mis hijos y a mí en una misma actividad.

Se dejaron llevar por una idea loca de su padre. Dentro de poco, estaban enganchados en el juego. Era solo un juego, pero también aprendieron lecciones de perseverancia y la recompensa de seguir haciendo algo –aunque fuera pequeño.

Uno de mis hijos tenía una ruta a seguir en papel. Cada día la verificaba para ver si había algo nuevo. Mi hijo más pequeño insistía en mantener su carpeta en el cuarto y la perdió de vista por algún tiempo. La encontró de nuevo y aprendió que en la vida se tiene segundas oportunidades. Yo seguía coleccionando sus monedas.

Importancia de la Búsqueda

Tomó un año para reunir todas las monedas requeridas para ese lapso de tiempo. Era difícil conseguir una moneda en particular –entonces encontré varias en un viaje de negocios. La importancia de la búsqueda fue tan importante como su destino.

Hace dos años repartí la primera mitad de la colección de monedas durante la Navidad. Mi hijo mayor ya era un adulto para entonces y vivía solo. Ellos aún se sentían entusiasmados. Era mucho más que una carpeta con cincuenta monedas de veinticinco centavos –era algo que ellos y su padre habían hecho juntos.

Con suerte, habremos de terminar la colección durante este año o el próximo. Será triste poner fin a algo que compartimos por tanto tiempo. Pero sé que ellos las guardarán. Un día tal vez les muestren las monedas a sus nietos, compartiendo con ellos cómo las coleccionaron junto a su padre.

No es algo grande. Pero su valor es mucho mayor que el dinero que representa. Fue la forma de compartir algo con los hijos y que supieran que eran importantes para mí.

Las grandes cosas a menudo importan menos que nuestras demostraciones hacia los demás –especialmente hacia nuestra familia. Si hubiese comprado nuevos juegos de monedas cada año a través del Departamento de Tesorería, la colección valdría mucho más –pero mucho menos si pienso en lo que siento por mis hijos. No habríamos compartido juntos la búsqueda.

El tiempo es la cosa más valiosa que usted puede compartir con sus hijos –y la cosa más valorada por ellos. Busque formas de compartir su tiempo con ellos. Aunque sea una moneda a la vez.

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Por Mark N. Lardas. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Tradudcido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso.

(*) The Mint es uno de los diferentes tipos de monedas de colección.


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