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¿Regreso a la Virtud?
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Fotografía: Alain Lacroix
Mientras el Presidente Obama se acerca a sus primeros 100 días en el gobierno de los Estados Unidos, muchos norteamericanos continúan experimentando pérdidas de sus trabajos y de sus casas en lo que los analistas han denominado la peor crisis financiera del país desde 1930. Aquellos que escucharon el poderoso discurso de investidura de Obama se preguntan cómo el presidente número 44 de los Estados Unidos integrará en su estrategia política y económica los valores que ha invocado en forma tan vehemente. Mientras el presidente trata con la crisis económica, ¿tendrá el valor suficiente para actuar de acuerdo a las virtudes que ha exaltado? ¿Caracterizará a su administración el control propio, la honradez y la responsabilidad?

De acuerdo a Julian Zelizer, profesor de Historia y Asuntos Públicos en la Escuela Woodrow Wilson de la Universidad de Princeton, la respuesta de Obama a las negociaciones en los distintos comités a realizarse durante las próximas semanas, podría definir su presidencia. De hecho, la prueba más grande de su presidencia puede residir no en los detalles de su paquete de estímulos económicos, sino en su habilidad para crear unidad e inspirar confianza, dos de sus grandes temas durante la campaña presidencial.

Más allá del desempeño de Obama, en esta “nueva era de responsabilidad” a la cual se refiere con frecuencia, finalmente será el carácter del pueblo norteamericano en lo que la nación se apoyará o derrumbará.  “Lo que se demanda” –ha dicho Obama–, es un regreso a las virtudes y a los valores antiguos como “al trabajo esforzado y a la honradez, al valor y al trato justo, a la tolerancia y al interés mutuo, a la lealtad y al patriotismo.”

Generosidad

Tal vez la “generosidad” debería estar a la cabeza de esa lista debido a que algunos analistas reclaman que el problema actual de la economía no es la falta de dinero; es la falta de un espíritu de servicio, la escacez de disposición a descubrir el significado de algo más grande que la complacencia propia. En el nivel más básico, parece que el problema de raíz, es simple avaricia –lo que ha llevado a un comportamiento enormemente irresponsible por parte de muchas personas, prestamistas e inversionistas.

¿Y qué puede hacer el gobierno para controlar la peste de la avaricia? Muy poco. Si esta crisis económica es revertida, no será a través de estrategias brillantes ni de billones de dólares. Será porque las personas escogerán basar sus acciones en una de las virtudes más antiguas –la auto disciplina.

Como ha dicho el Presidente de los Estados Unidos, este es realmente “un momento que definirá a una generación”. ¿Aceptaremos el desafío para que “los hijos de nuestros hijos puedan decir que cuando fuimos probados… no dimos la espalda ni vacilamos?” Que así sea, por la gracia de Dios.

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Por Brenda Dickerson. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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