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Más Parecido a Su Hijo
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Foto: Sebastian Czapnik
Vi a la madre de John en el supermercado. John había pertenecido al Club de Conquistadores con mi hijo. Mi hijo menor lo había invitado a él y a sus padres a la ceremonia de honor donde Ben recibiría el grado de Águila. Mi hijo admiraba a aquel muchacho.

La madre de John me vio y me felicitó por el logro de Ben. Alabó a mi hijo. “Es un gran muchacho”, me dijo. Sus palabras eran sencillas y halagadoras.

Luego, dijo: “Me gustaría que mi hijo se pareciera más al tuyo”.

Su afirmación me desconcertó.

Yo no cambiaría a ninguno de mis hijos. Pero si tuviera un cuarto, desearía que fuera como John. John era ruidoso, pero también brillante y compasivo. Lo que impresionó a Ben –y a mí también– era ver cómo John ayudaba a los chicos más jovencitos del grupo. John siempre los animaba a lograr lo más que pudieran. A menudo, ellos excedieron aquellas capacidades que pensaban no tener.

Durante un concurso de talentos, John hizo pareja con el jovencito que más necesitaba de esa habilidad. John lo guió para conseguirla dándole un espaldarazo –o como se le llame– al competir en contra del muchacho. De alguna manera, John siempre perdía. Los jovencitos nunca se dieron cuenta de lo que hacía John –pero mi hijo y yo sí lo notamos.

Anular Su Fuerza

Ben copió la técnica de John cuando fue más grande. Fue una de las cosas que alabó la madre del muchacho al hablar conmigo. Le dije que Ben lo había aprendido de su hijo. Se sorprendió. Los padres a menudo se concentran más en los defectos de sus hijos que en sus fuerzas. Deseamos que mejoren sus habilidades. Pero eso no debe anular su fuerza.

Los padres de John son maestros. Dios los bendijo a darles un hijo a quien no le iba bien académicamente. John tiene demasiada energía, es demasiado inquieto como para sentarse en silencio en su escritorio. En los años sesenta, cuando yo era un niño, este comportamiento era conocido como el de “un niño varón”. Hoy, a menudo es considerado como mala conducta. Sus padres lo vieron, de cierta forma, como un rechazo a los valores que ellos intentaban inculcarle.

John era tan maestro como sus padres aunque no enseñara formalmente en un aula de clases. John enseñaba a través de sus habilidades competitivas. Los demás muchachos aprendían siguiendo su ejemplo y a través del apoyo que él les brindaba. Los padres de John fallaron en reconocer esto porque no encajaba en su concepción de “maestros”.

Uno de las tareas más difíciles que los padres deben realizar es poder dar un paso fuera de sus preconcepciones personales. Reconocer los talentos que poseen nuestros hijos y que debido a nuestros estándares son poco convencionales, es algo especialmente difícil para los padres. Los entrenadores deportivos más sobresalientes ganan porque ajustan su estrategia para que calce con la fuerza de cualquier grupo de jugadores. No fuerzan el talento para que encaje en el plan de juego.

De igual forma, como padres, debemos ajustar nuestros planes para hacerlos calzar con la fuerza de nuestros hijos, aunque ello sea distinto a lo que esperábamos.

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Por Mark N. Lardas. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso.


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