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Del Hombre y del Rató
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Foto: I. Drazowa-fischer
Todos hacemos planes. Y cuando los hacemos, siempre esperamos que resulten como esperamos. Si la vida nos saca de la pista, ¿cómo volver a ella? ¿Nos atreveremos a continuar? Es como si alguien al otro lado del balancín, ¡saliera volando! 

Bueno, si no hay nadie del otro lado, no intente seguir solo. Se necesitan nuevos planes en aquel lugar –lo que hará ponerlo todo en equilibrio.

Hace poco, mi marido y yo decidimos vivir la vida más despreocupadamente volviendo a vivir en un departamento luego de ser propietarios de una vivienda por más de 50 años. Esto resultó ser una empresa mayor como resultado de la fatiga física en la preparación del departamento, pero nos encanta nuestro nuevo domicilio, nuestra ciudad y nuestra iglesia. No extrañamos nada de las “cosas” materiales y nos acomodamos muy bien –es lo que pensábamos.

Entonces ocurrió lo imprevisto. Mi marido casi se murió. Una biopsia rutinaria de la próstata dio como resultado una septicemia que lo tuvo al borde la muerte. Luego del viaje en ambulancia me quedé observando los cuidados que el personal médico le brindaba a mi esposo en la sala de urgencias. Nuestros amigos, Herb y Judy, quienes conocen gran parte de nuestra vida, se habían ido aquel mismo día a Praga y nuestro pastor había viajado a Texas para estar con su madre. Ellos eran parte de la razón por la cual escogimos vivir en esa ciudad. Pensé que no teníamos a nadie más a quien acudir. Hablé con Jesús: “En este momento, estamos sólo los dos, Señor”. Y una sensación de paz me inundó.

Entró el doctor y me dijo que sospechaban que mi esposo estaba por tener un ataque al corazón y lo transfirieron a otro hospital. Una nueva carrera de la ambulancia hacia el hospital, la sirena sonando y tratando de abrirse paso a través de la hora de mayor tráfico, dejaron mi mente como un remolino.

Un Curso de Enfermería Ultra Rápido

Una semana en el hospital y tres meses de recuperación pusieron nuestros planes originales en espera. Luego de pasar por tres salas de urgencia en la mitad de la noche, aprendí sobre procedimientos médicos para ayudar a mi esposo. Un curso de enfermería ultra rápido no formaba parte de nuestros planes originales.

La parte hermosa de todo esto fue la cantidad de nuevos amigos que llegaron a nuestra vida debido a la enfermedad de mi esposo. Venían a visitarlo al hospital. Un hombre –me contó, luego­– le dijo al llegar: “Yo no lo conozco a usted, pero escuché su nombre durante los anuncios de la iglesia”. No estuvimos solos, después de todo. Nuestra amiga Trudi lo visitaba a diario y continuó haciéndolo en nuestro hogar.

Al principio la crisis de salud que sobrevino justo después de mudarnos a una nueva ciudad parecía casi imposible de superar, pero tal como lo declara Kate DiCamillo: “La gente que se atreve a hacer lo imposible, lo consigue.” Descubrimos un nuevo plan que hemos llamado ATREVERSE. Contiene la siguiente fórmula*:

No desespere, la ayuda está allí.
Permita a desconocidos en su vida – descubra nuevos amigos en el intento.
Reconfigure los planes antiguos.
Vigorírece a través de una conexión más cercana con Jesús.

Luego de esta prueba estresante y dura, estamos agradecidos que mi esposo ya no tiene cáncer y que el leve infarto que tuvo a raíz de la septicemia no logró dañar su corazón. Amén.

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Por Betty Kossick. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.

(*) Nota de la traductora: Sigla en inglés que no necesariamente calza con la traducción en español.


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