Home > Archives > La Biblia Dice >
.
Siempre Allí
.
Fotografía: Alain Lacroix
Mientras ayer esperaba a que me atendiera el doctor, hubo una conmoción en una de las tres áreas de la sala de espera. Una mujer estaba tan enferma que se desmayó y cayó al suelo desde su asiento. El sonido que hizo su cabeza al azotarse, fue terrible. Una enfermera corrió para ayudarla, y le pidió a alguien que llamara al doctor de la paciente. No sucedió nada.

Entonces ella llamó a otra enfermera del personal para que la ayudara a levantar a la mujer del suelo. Pero nadie se movió.

Intentó una vez más llamar a alguien para que trajera una silla de ruedas y el jefe del personal que pasaba por allí escuchó los gritos de la enfermera pidiendo ayuda y corrió en busca de la silla de ruedas para trasladar a la paciente a la sala de emergencias.

Mientras permanecía sentada, observaba con incredulidad que, aunque estábamos rodeados de médicos y de personal de la salud, nadie acudía a ayudar a esa enfermera que trataba de auxiliar a una mujer enferma.

Imagine cuán difícil debe ser tener una actitud alegre cuando no cuenta con el apoyo de nadie y parece ser que usted es la única persona que presta ayuda o cree en lo que está haciendo. ¿Qué haría, usted?

Esperanza Difícil de Hallar

En esos momentos, cuando la esperanza es algo difícil de hallar, es fácil enojarse, ser grosero o deprimirse. Si añadimos que al enfrentarse a un ambiente poco apoyador, el deseo de perseverar puede escabullirse fácilmente.

En Sus momentos de necesidad más profunda, Jesús tampoco tuvo apoyo. Sus amigos se durmieron mientras Él tenía la ardua tarea de salvar al mundo. Cuando el Salvador se enfrentaba a la débil e inconstante naturaleza humana, volvió Sus ojos y Su corazón a Su Padre celestial pidiéndole fuerzas para sobrellevarlo todo.

Dios nunca es débil ni inconstante. Siempre está allí para brindar alivio y apoyo aún cuando alguna petición parezca tan simple como aprender a mantener una actitud alegre en un ambiente hostil. En nuestra hora más oscura, Él puede ser el oído al cual acudir cuando nadie más pueda escucharnos. Dios siempre está allí.

“Mi ayuda proviene del Señor, creador del cielo y de la tierra. No permitirá que tu pie resbale; jamás duerme el que te cuida. Jamás duerme ni se adormece el que cuida de Israel” (Salmos 121:2-4).

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a  Lea los comentarios de nuestros lectores ______________________________

Por Maxine Young. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.