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Crecer/Menguar
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Fotografía: Patrick Brei
Juan nos dice en el capítulo 3, versículo 30, que Jesús debía crecer y él (nosotros), menguar. En otras palabras, para hacer crecer la causa de Dios, debemos menguar la nuestra. ¿Ha tenido problemas en menguar (hacer disminuir) algo? Quiero decir, es difícil disminuir el tamaño de su talla de ropa o el presupuesto. Pero menguar uno mismo, es otra cosa. Juan sigue diciendo que es necesario hacerlo para la gloria de Dios y por nuestra espiritualidad. Por lo difícil y antinatural que pueda ser menguar uno mismo, tal vez estos prácticos pasos puedan sernos de gran ayuda:

1. Haga que la reputación de Dios sea suprema. Es muy fácil proteger nuestra reputación aunque hayamos sido malinterpretados al hacer algo para Dios. Por ejemplo, podemos haber trabajado mucho en promover y realizar un ministerio exitoso que esté cosechando recompensas en la misión que Dios nos ha dado. En el proceso somos criticados o malentendidos. Nuestra naturaleza humana nos insta a dejar las cosas claras, pero Juan nos recuerda que la misión en sí misma es el punto focal de todo. Si escuchamos a Juan menguaremos, permitiendo que Dios crezca en nosotros.

2. ¡Recuerde que Dios es confiable! Mientras más confiemos en Dios, ¡más grandemente nos rendiremos a Él! Menguar es rendirse.

3. Reconozca que menguar no es degradar. Menguar no es confesar que no valemos nada. Al contrario, menguar significa confesar que estamos listos para aceptar el gran poder, el amor, la visión y la fuerza de Aquel por el cual crecemos a través de la humildad. El poder de Dios llega a ser perfecto en nuestra debilidad. El resultado directo de aquello ¡es que tendremos poder! De manera que menguar es un paso maravilloso hacia el empoderamiento espiritual. La clave es recordar que Dios es la fuente de poder, no nosotros.

4. Solamente al menguar (rendirnos) podemos darnos cuenta de la identidad que Dios creó en nosotros.  Cualquier cosa menos que hagamos es una estafa para Dios y para nosotros mismos. Es insensato operar un vehículo al revés de lo que las instrucciones del diseñador establecen. Igualmente, es insensato pensar que podemos manejar nuestra identidad fuera del plan específico del Diseñador de todo.

5. Mantenga su vista en el premio. Si nos mantenemos enfocados en Jesús, en el reino de Dios, en la vida eterna y en ayudar a que los demás hagan lo mismo, se nos hará más natural menguar porque estaremos viendo crecer el poder de Dios ante nuestros ojos.

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Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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