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Huyendo de Dios
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Foto: George Grosescu
¿Ha sentido alguna vez que el viaje del cristiano tiene que ver más con reaprender lo que ya sabemos que aprender algo nuevo? Jonás tuvo el mismo problema. He aquí algunas de las “viejas” lecciones de Jonás:

Huyendo
Dios le dio a Jonás una tarea sencilla: “Anda, ve a la gran ciudad de Nínive y proclama contra ella que su maldad ha llegado hasta mi presencia” (Jonás 1:2). Pero en vez de ir donde se le pedía, Jonás escogió huir. Un hombre de Dios hubiera sabido que no podría huir del Señor, entonces… ¿qué pensaba que estaba haciendo él? ¿Cuántas veces nos hemos encontrado escapando de Dios, yendo en dirección contraria, aunque sepamos que todo terminará en tristeza o frustración? Pero lo hacemos de todos modos –una y otra vez. Me pregunto por qué.

Usando nuestros Errores
Jonás sabía que estaba siendo un insensato. Cuando se subió al bote, sabía que estaba huyendo de Dios, pero cuando las cosas salieron mal, aceptó la responsabilidad: “‘–Tómenme y láncenme al mar, y el mar dejará de azotarlos –les respondió–. Yo sé bien que por mi culpa se ha desatado sobre ustedes esta terrible tormenta’” (Jonás 1:12). La tripulación trató de evitar esas medidas tan drásticas, pero cuando Dios tiene un plan, nada podrá echarlo abajo. Sin tener otra elección, los hombres lanzaron a Jonás al agua, pero ya Jonás había testificado de Dios ante ellos. Una vez que la tripulación vió que la mano de Dios calmaba el mar, “se apoderó de ellos un profundo temor al Señor, a quien le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos” (Jonás 1:16). Su experiencia con Jonás terminó en un testimonio del poder de Dios. ¿Ha utilizado el Señor alguna de sus malas elecciones para Su gloria?

Segundas Oportunidades

Cualquiera que haya sido la elección de Jonás, Dios siempre estuvo en control. La ballena le proporcionó a Jonás el tiempo que necesitaba para reflexionar en su elección y hacer lo correcto. Aunque Jonás sabía que había tomado el camino errado, su oración en Jonás 2 nos muestra que también sabía que podía volverse a Dios para que lo perdonara y lo redimiera. ¿Ha tenido usted una segunda oportunidad? El ejemplo de Jonás nos muestra que huir de Dios inevitablemente hará que regresemos nuevamente al hogar.

Corriendo muy Rápido
Cuando Jonás obedeció al Señor y fue a Nínive, el resultado fue positivo. La gente dejó la maldad y el Señor tuvo compasión de ellos. Jonás debería haber sentido alegría, pero se enojó: “Así que oró al Señor de esta manera: ‘–¡Oh Señor! ¿No era esto lo que yo decía cuando todavía estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis, pues bien sabía que tú eres un Dios bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor, que cambias de parecer y no destruyes’” (Jonás 4: 2). A veces, aún cuando caminamos al lado de Dios, tendemos a huir de Él. Repito, el Señor le enseñó a Jonás una lección que él ya sabía: cuando soltamos los reinados y dejamos el control ante Dios, somos libres para obedecer y servirlo en plenitud.

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Por Diana Hardin. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de las versiones NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1995.


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