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Deseos del Corazón
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Fotografía: Dreamstime
“Muchacha de mis sueños—te amo.” 

En una carta, Rob escribió: “El 14 de febrero puede ser la fecha en que ellos celebran y llaman el Día de San Valentín, pero éso es para las personas con una suerte común y corriente. Yo tengo una vida de amor que comenzó el 4 de marzo de 1952 y que continuará siempre que estés a mi lado.”

En un telegrama enviado desde una estación de trenes, escribió: “Nos vemos mañana temprano, pero si durara sólo un minuto, sería demasiado largo el tiempo de espera. Te amo.”

Para el Día de las Madres, él escribió: ““M’” es por las muchas formas en que te amo,” firmado: “Un Admirador” con una nota adicional, que decía: “Estoy en la almohada del lado.”

Le envió flores a su suegra con una notita donde le daba las gracias por convertirlo en el hombre más feliz de la tierra.

Para un aniversario escribió que durante veintinueve años había sido más feliz que cualquier hombre pudiera merecerlo.

Más allá del Llamado del Deber

Cuando juró ante el país, el Presidente Ronald Reagan le dijo a su mujer: “Estimada Primera Dama, como Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica es mi honor y privilegio declarar que durante veintinueve años y más allá del llamado del deber, usted me ha hecho el hombre más feliz del mundo.”

Mientras viajaba, escribió: “Querida Primera Mami, estoy en Wyoming, Montana o Nevada, dependiendo a qué hora leas esto. Pero estaré en Camp David a las 9:15 p.m. el viernes de noche. Estaré contento de verte. Te extraño –aún cuando duermo. Este es un lugar muy solitario cuando tú no estás.”

En un papel de cartas de la Casa Blanca, el Presidente Reagan escribió nueve veces: “Te amo”, terminando con “…y aparte de éso, te amo.”

Abraham Lincoln dijo refiriéndose a su esposa: “Mi mujer es tan guapa como cuando era una jovencita, y yo… estoy enamorado de ella y, además, nunca he dejado de estarlo.”

Rutherford había comenzado recién su profesión de abogado cuando conoció a una señorita muy culta llamada Lucy Webb. Rud, el diminutivo de Rutherford, continuó con su profesión hasta que entró a la Guardia Civil como oficial. A pesar de la guerra civil, Lucy encontró tiempo en su ocupado horario para criar a ocho niños, visitar a las tropas bajo el comando de su esposo donde ella cuidó a los heridos, animó a los nostálgicos y confortó a los moribundos. El distinguido registro de los combates de su esposo, le hizo ganar la elección como gobernador de Ohio en el Congreso de los Estados Unidos durante tres términos en la postguerra. Juntos visitaron reformatorios, prisiones y refugios.

En 1877, esta pareja celebró sus bodas de plata en la Casa Blanca. El Presidente Rutherford B. Hayes le escribió a su esposa Lucy lo siguiente en su diario: “Su voz ronquita y dulce, es ganadora… su corazón, es como el acero… su intelecto, ¡como el de George! ¡Estoy enamorado de ella!”

En lo profundo del corazón de cada mujer existe el deseo de ser amada de esa forma.

Estimado(a) desconocido(a), usted es aquel (aquella). Usted y yo somos amados de esa forma, cada uno de nosotros. “Hace mucho tiempo se me apareció el Señor y me dijo: ‘Con amor eterno te he amado; por eso te sigo con fidelidad’” (Jeremías 31:3). “Cuídame como a la niña de tus ojos…” (Salmos 17:8). …porque él cuida de ustedes” (1 Pedro 5:7).

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Por Sharon Messer. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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