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¿Puedes Oirme, Ahora?
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Fotografía: Linda DuBose
Todo el que mira la televisión probablemente esté familiarizado con la propaganda de teléfonos celulares y la frase: “¿Puedes oirme, ahora?” La idea es que con una mala recepción telefónica, la persona que habla debe intentar varios ángulos para poder escuchar a la otra, preguntándole a cada rato, “¿puedes oirme, ahora?”

Me pregunto si es eso lo que piensa Dios cuando trata de comunicarse con nosotros. Dios sabe que estamos ahí y que sabemos que Él también está. Pero la conexión puede cortarse al punto de no escuchar lo que nos dice.

Dios intenta varios ángulos para tratar de alcanzarnos. Tal vez sea a través de un feliz acontecimiento como un matrimonio, un nuevo bebé, un nuevo trabajo o una cantidad de bendiciones por las cuales Dios trata de conectarse con nosotros, preguntándonos: “¿Puedes oirme, ahora?”

Tal vez tengamos problemas como un fracaso matrimonial, un hijo enfermo, la pérdida del trabajo o una serie de otras situaciones en las que Dios trata de arreglar por nuestro propio bien. Y sabiendo que a menudo es a través de esos momentos difíciles que nos volvemos a Dios por ayuda, Él utiliza ese momento de enseñanza y nos pregunta nuevamente: “¿Puedes oirme, ahora?” “¿Ahora mismo?” “¿En este instante?”

La mayoría de nosotros podríamos tener una mejor recepción en nuestra comunicación con Dios. Y no es que no tengamos el mejor proveedor. Además, el servicio es gratuito, asi que no podemos quejarnos. Lo único que nos previene de no tener una constante línea desocupada con Dios, somos nosotros mismos. Podemos quitar la estática practicando las mismas reglas de comunicación telefónica:

Practicando las Reglas

1. Marque el número correcto. En este caso, sepa con quién habla. Si nos detuviéramos y pensáramos en el inmenso honor que significa hablar con Aquel que nos creó y darnos cuenta que estamos siendo escuchados por el mismo Ser maravilloso, quizás nos sentiríamos más ansiosos y escucharíamos con mente receptiva.

2. Anticipar el mensaje de la otra línea. A veces nuestras oraciones pueden llegar a ser bastante unilaterales. Es decir, hablamos sin esperar escuchar lo que Dios tiene que decirnos de una manera u otra.

3. Informe las fallas. A veces nuestra comunicación con Dios puede ser interrumpida por varios acontecimientos o problemas de la vida. Podemos comenzar a escuchar la estática y las interrupciones en la voz de Dios. Si esto sucede con nuestros teléfonos, no nos demoraríamos nada en informar el problema para restaurar la comunicación. Entonces, ¿por qué no informarle de nuestras fallas espirituales a Dios? Después de todo, Dios es el Proveedor. ¿Quién más sabría cómo reconectarse con nosotros?

4. Saque provecho a los mensajes de texto—Textos bíblicos, queremos decir. Estos son los mensajes que Dios nos envía constantemente para que los abramos y los leamos.

5. Diga adiós, ¡anticipando el próximo hola!

Escuchemos y respondamos como lo hizo Samuel: “Habla, que tu siervo escucha” (1 Samuel 3:10).

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Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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