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Este Momento
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Fotografía: Ints Vikmanis
Anita era una madre vibrante y activa de una bebita de 10 meses y otra de 2 años de edad cuando fue diagnosticada con cáncer del colon en la cuarta etapa. No la conocía bien, pero su esposo y el mío habían sido amigos y colaboradores durante varios años. Parecía imposible que tuviera una enfermedad terminal; ella… tan llena de vida.

El pronóstico fue desolador.Cuando visité a Anita y a su familia unos meses después, me pregunté cómo la encontraríamos. Temiedo que quizá estuviera débil y muy enferma, nos sentimos agradecidos al ver que a pesar de estar en una etapa avanzada de la enfermedad y con tratamientos progresivos de quimioterapia, gozaba de buen ánimo y lucía tan sana como siempre.

A través de los próximos dos años y medio estuvimos recibiendo periódicamente actualizaciones de su condición. Continuó gozando de buena salud con algunos escazos síntomas, pero los informes médicos a veces eran optimistas y, muchas otras, desalentadores. Sé que debió atravesar por luchas emocionales severas sabiendo que quizás no estaría junto a sus pequeñas hijas a través de sus vidas, pero su fe y confianza en un Padre amoroso brillaban por sobre todo.

Celebrando la Vida

Luego de dos años de haber sido diagnosticada, Anita luchaba valientemente. Corrió en una maratón de 5 kilómetros con un protector en su espalda debido a que se le había debilitado una vértebra por la ramificación del cáncer. En un artículo aparecido en un periódico local, Anita hablaba de disfrutar la vida plenamente, haciendo las cosas que más amaba hacer mientras le fuera posible, aprovechando al máximo cada oportunidad para ser una mejor madre, celebrando la vida, centrándose en las bendiciones en vez de las pérdidas. Estaba determinada a sacar el mayor provecho de cada momento.

Anita murió hace algunas semanas. Mi corazón se conduele con su familia, pero alabo a Dios para que el legado que ella dejó, de valor y fe, viva en las muchas vidas que ella tocó. He pensado mucho acerca de su vida y de la determinación para vivir cada momento plenamente por el tiempo que dure. Me recuerdo a mí misma que sólo Dios sabe el número de días que viviremos en esta tierra.

La vida no nos da garantías sobre el mañana, pero hoy, en este momento… ¡es un regalo!  Es el único espacio de tiempo que tenemos verdaderamente. Necesitamos recordarlo a veces. Cualquier cosa que esté sucediendo en mi vida, mi elección es saber llenarla. Este es un momento para amar, reír y llorar, para compartir el tiempo con la familia y con los amigos, para lograr las cosas que nos gustan, para centrarnos en todo lo bueno y bendito en nuestras vidas, para aprender a amar y a confiar en nuestro amado Padre.

Gracias, Señor, ¡por el regalo de este momento!

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Por Leslie Olin. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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