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El Regalo
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Fotografía: Lee O'dell
“¡Cremación prepagada gratis! Vea más detalles al interior.” Ese fue el mensaje que había en la parte de afuera del sobre dirigido a mi esposo, enfermo de cáncer. Aunque regularmente no abro sus cartas, esta vez hice una excepción. Mi presión alterial se elevó al pensar: “¿Por qué alguien le hará esto?” Eso de debe a todos esos formularios privados que hemos tenido que llenar.

Abrí el sobre. Las palabras en negrilla de la tarjeta realmente me fastidiaron: “GANE una cremación prepagada.” La frase sobresalía de una arboleda y, en primer plano, un árbol más prominente con muchas ramas y hojas verdes en una ubicación solitaria.

“Complete toda la información, envíela a vuelta de correo y tendrá derecho a un sorteo cada mes”. Cada mes. No estaba segura de que él viviría otro día para tener la oportunidad de ser un ganador de una cremación prepagada. Su nombre, nuestro domicilio particular con los cuatro dígitos extra de nuestro código postal de Estados Unidos, ya estaba escrito en el sobre de respuesta a vuelta de correo. Su número telefónico y el correo electrónico era lo único que faltaba. Un sobre con sello de correo incluído, también había sido enviado. Una carta con el saludo a su nombre era de interés general, ¡menos para mí! Me sentía insultada por la técnica utilizada en aquella propaganda insolente. ¿Por qué no precuparse por su última voluntad y dejarlo morir tranquilo?

Cremación

Está bien, existe una variedad de razones por qué cada vez más la gente escoge la cremación sobre los arreglos funerarios tradicionales como lo indicaba la carta que recibimos. Tal vez sea el hecho de que el 30% de los norteamericanos seleccionan la cremación como su preferencia. Quizá esa forma de entierro tenga un impacto más leve en el medioambiente.  Mi preferencia fue que Jesús vendría antes o que mi esposo se curaría antes de la necesidad de enfrentar esa decisión. ¡Esa fue mi respuesta para mejorar el medioambiente!

“Sencillo, económico y digno”, es el lema de la organización en particular. Mi idea era sencilla, económica y digna, también. Estar lista diariamente para la venida de Jesús y orar sin cesar para que Su voluntad fuera hecha en favor de mi marido.

Luego di vuelta la tarjeta que debía enviar a vuelta de correo y leí una declaración de una mujer que nació en 1884 y murió en 1962: “El ayer es historia, el mañana un misterio y, el hoy, un regalo… por éso se llama presente.” Gracias, Eleanor Roosevelt. Necesitaba esa frase hoy. La necesito para vivir el presente día a día. Para vivir cada momento a la vez y dar gracias a Dios por cada día que tengo para pasarlo con el amor de mi vida. La necesito para vivir el presente con nuestro Padre que nos ama más de lo que podemos imaginar.

Tomé el teléfono y pedí que quitaran el nombre de Doug de la lista de futuros clientes de aquella organización.

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Por Carole Kilcher. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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