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El que Ama mi Alma
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Fotografía: Dreamstime
Lo ví aquella tarde y supe que era… el que amaba mi alma. Nadie me lo dijo; simplemente lo intuí. Su alta figura y Su sonrisa generosa cautivaron mi corazón. Y quise conocerlo. Se llamaba… Hombre.

Fue por la mañana que me acerqué y le conté mi vida. Sus ojos claros penetraron mis sentidos y supe que nunca más olvidaría Su historia.

Junto a Él aprendí las verdades más grandes y de Su mano cálida me aferré para siempre. Nunca más sentí el desamparo y estar a Su lado es mi único destino.

Ojos Compasivos

Sus ojos compasivos intuyen el peligro y pongo atención a todos Sus consejos. Su boca se derrama de ternura. ¡No imagino mi vida sin Él! Después de tanto buscarlo, ¿cómo podría dejarlo ir? Su amor eterno traspasó mi corazón y jamás volví a sentir desconsuelo. Su amor me seguirá todos los días de mi vida.

La honestidad adorna Su pecho y la sabiduría corona Su cabeza. Sus pies son ágiles para la carrera y Sus manos desbordan bondad. ¡Nada me falta estando a Su lado!

Por la noche me acuesto y me duermo tranquila porque Él vigila mi sueño. Es el Defensor de mi vida y también quien la restauró. Él es el Rey del universo y Su grandeza perdura para siempre.

Lo ví aquella tarde y supe que era El que ama mi alma… Se llama Jesús.

“…cuando encuentro al amor de mi vida, lo abrazo y no lo suelto…” (Cantares 3:4).

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Por Chari Torres. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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