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Temas Peludos
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Foto: Johann Helgason
“¡Te cortaste el pelo!” Fue más por la sorpresa que por otra cosa que hice aquella exclamación. Nos encontrábamos en la sala del hogar reunidos en familia cuando noté algo diferente en mi hijo de nueve años de edad. Su chasquilla lucía cuadrada y alta sobre la frente, y se ruborizó cuando le mencioné su nuevo aspecto. Su bochorno era palpable y, tratándose de nosotros, mi familia no ayudaba para nada al reirse entre dientes mientras nos relataba la historia de su triste infortunio.

Parece ser que cuando le cortaron el pelo por última vez, él no quedó tan conforme. Utilizando un par de viejas tijeras que había encontrado dentro de una caja del sótano, procedió a “mejorar” su corte de pelo. Lo hizo diligentemente, pero de pronto descubrió que mientras más miraba el resultado, peor le parecía. Nos sentimos agradecidos que no siguió cortando, porque su única opción habría sido lucir una “calva” y dejar que el cabello creciera naturalmente.

En general, su estilo no resultó ser tan dramático como el de mi hija mayor cuando sólo tenía cuatro años de edad. Después de su creador trabajo, se pasó tres meses exclamando “no soy un chico, soy una chica” cada vez que se encontraba con alguien que no conocía. Me hace reír ahora que ella tiene quince años, pero no en el momento en que sucedió.

Haciendo Algo

Estas experiencias me recuerdan cómo a menudo yo tomo las cosas en mis manos cuando tiene que ver con asuntos espirituales. A mi modo, intento arreglar los asuntos que simplemente no soy capaz de solucionar. Lucho al tratar de lograr hacer un cambio y obtener la felicidad “haciendo algo”, en vez  de permitir que Dios me cambie desde el interior. Dios ha prometido darme un nuevo corazón, pero a veces me deslizo en la idea de que si hago lo suficiente, todo resultará bien.

Cuando me siento tentado a insistir en ese tipo de racionalización, recuerdo a mis hijos cuando se han autoinflingido cortes de pelo y susurro una oración silenciosa pidiendo la ayuda de Dios. Mi Creador es el único que puede traer algo hermoso a mi vida.

“Yo les daré un corazón íntegro, y pondré en ellos un espíritu renovado. Les arrancaré el corazón de piedra que ahora tienen, y pondré en ellos un corazón de carne…” (Ezequiel 11:19).

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Por Michael Temple. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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