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Otro Vuelo
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Fotografía: Brad Calkins
Salimos 22 horas antes de nuestro hogar en Japón. Debimos esperar seis horas en el terminal militar antes de poder realizar nuestro primer vuelo de tres horas de duración. Luego, otras tres horas antes de tomar el segundo vuelo de 10 horas. Al llegar a Estados Unidos, debíamos realizar un vuelo de conección y lograr llegar 10 minutos antes de que cerraran las puertas del avión.

Yo era un completo desastre. Con dos pequeñitos en sus asientos del carro y tratando de mantenerlos contentos, realmente me sentía agotada. Y estaba malhumorada e impaciente. No me ayudaba saber que aún nos faltaban cinco horas más para llegar a la casa de mi hermano.

Mientras caminaba a toda velocidad por el pasillo del aeropuerto, mi hijo de tres años de edad comenzó a exclamar en total libertad, que él podía ver todos los airplanejets a través de los grandes ventanales.  Bailaba y reía tontamente de oreja a oreja al ver la fila de sus objetos favoritos sobre la pista.

Gozo en el Viaje

Me detuve y consideré su estado de ánimo. Él también había viajado por más de 22 horas. Admitiendo que no tenía las responsabilidades ni preocupaciones que yo tenía como madre, mi niño estaba de buen ánimo. Escogía disfrutar del viaje. Necesité un minuto para estar justo en el lugar donde Dios me había puesto y no quejarme acerca de lo que no ocurrió o temiendo de lo que pudiera suceder más adelante.

Jesús les dijo a sus discípulos que no se preocuparan por lo que vendría al día siguiente porque “cada día tiene ya sus problemas” (Mateo 6:34). Y me gusta mucho la forma en que Eugene Peterson traduce este texto: “Dele su completa atención a lo que Dios está haciendo en este momento y no se afane por lo que ocurra o no ocurra mañana. Dios lo ayudará a lidiar con cualquier cosa difícil que sobrevenga cuando llegue el momento.”

Así que antes de nuestro último vuelo, recordé que nuestro tiempo total de viaje alcanzaría las 27 horas –y entonces, me detuve, le di gracias al Señor por habernos acompañado y me adueñé en parte del gozo de mi hijo.

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Por Joelle Yamada. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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