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Un Amor Perfecto
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Fotografía: Studiomill
Si hace mucho que es cristiano, usted probablemente escuchó una y otra vez cuánto nos ama Dios y cómo deberíamos demostrar ese amor a quienes nos rodean. ¿Desearía saber de dónde se consiguió esa información o leímos acerca de ello? Yo lo hice. Me sorprendí, aunque me habían dicho que Dios no sólo me amaba, sino que lo hace no importando cómo estuviera mi vida.

1 Corintios 13:4-8 es una hermosa descripción del amor de Dios. “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue…” Qué pauta más maravillosa para tratar de incorporarla en nuestras relaciones con nuestros cónyuges, amistades, padres, hijos y, sí; aún con nuestros enemigos.

Recuerdo habérseme hecho difícil creer que Dios podía amarme luego de haber realizado algo malo. En el libro de James Bryan Smith, titulado “Embracing the Love of God” (Acogiendo el Amor de Dios), declara: “Dios espera y cree –Él ve nuestro potencial incluso cuando dudamos o nos desesperamos. Si Dios es así con nosotros, entonces, como extensiones de su vida, nosotros también deberíamos ofrecer este tipo de amor a quienes nos rodean.” 1

Difícil de Rehusar

Dios nos ofrece un amor difícil de rehusar. Una vez que lo aceptamos, lo único que desearemos es proyectarlo a los demás. Dios anhela que aceptemos Su amor para que habite en nosotros, pero también para que los demás lo reciban tal como nosotros lo hicimos. Esto puede ser difícil de realizar porque sentimos que hay algunas personas que no merecen nuestro amor. Smith sigue diciendo: “No es hasta que amamos a una persona en toda su fealdad, que podemos transformar ese amor en hermosura.”

El amor de Dios es incondicional y eterno. Es un amor perfecto del cual no soy digno, pero que ofrezco porque Dios lo prometió y Sus promesas nunca fallan.

“Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros” (1 Juan 4:11).

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Por Erika Gladden. Derechos © 2012 de
GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. Este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.

1 Embracing the Love of God: The Path and Promise of Christian Life (Acogiendo el Amor de Dios: Senda y Promesas de la Vida Cristiana), por James Bryan Smith. Harper One, p.46 y p.51.


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