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Una Antigua Oración
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Foto: Zsuzsanna Kilián
Han pasado 12 años.

Ellos tuvieron relaciones sexuales fuera del matrimonio. Habían vivido vidas separadas. Había nacido una niña. No fue una bella situación y, menos, fácil.  Pero debido a que ambos amaban a esa nenita, sacaron adelante su situación de la mejor forma posible.

Luego ella se mudó al otro extremo del país, llevándose a su bebita. Y él se unió al ejército, cosa que sólo logró aumentar la distancia que lo separaba de su hija. Pero se realizaron viajes, muchos viajes; se completaron muchas millas en líneas aéreas y la relación entre padre e hija floreció y creció.

Durante el primer año de separación, él oró para que algún día su hijita pudiera vivir con él. De éso hace ya doce años.

Y aquel llamado llegó un domingo. “¿Podría ella venir a vivir con nosotros e ir a la escuela durante este año?” El gozo fue desbordante. Hubo lágrimas en el rostro de mi grande y corpulento esposo. Su niña vendría a vivir con nosotros.

La oración que ya tenía 12 años de edad fue contestada: “Puse en el Señor toda mi esperanza, él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor”  (Salmos 40:1).

Llegó el Pánico

Pero entonces llegó el pánico. ¿Cómo íbamos a poder recogerla –esta semana? Los boletos de avión de último minuto desde donde ella estaba hacia donde vivimos nosotros costaban miles de dólares. ¿Y qué diremos del trabajo que él y yo perderíamos, además de las clases que nuestros hijos perderían durante esos días?

“Espera” –me dijo mi esposo. “Esta es una oración que el Señor ha estado trabajando en ella durante 12 años, ¿no crees que Él ya tiene los arreglos del viaje bajo su control?”

Correcto.

Recordé los innumerables momentos a través de la Biblia donde Dios nos dice que Él va delante de nosotros. Que Él se está abriendo paso. Y todo lo que nosotros tenemos que hacer es seguirlo, Deuteronomio 3:13: “El Señor, tu Dios, Él mismo cruzará delante de ti.”

Y lo hizo. No sólo nosotros hicimos un viaje gratis en un avión militar en cuatro días, sino que además pudimos pasar momentos con nuestras familias en los Estados Unidos antes de que el Señor nos trajera de vuelta a casa. Todo sucedió en 14 días. Es decir, en 12 años y en 14 días.

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Por Joelle Yamada. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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