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Acción de Gracias Familiar
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Fotografía: Dreamstime
“¡Mamá! ¿Quieres ver algo realmente insano?” Nuestra hija adolescente hablaba con tanta urgencia que fui inmediatamente hasta su computadora. “Mira esto,” entregándome dos folletos que llegaron por correo. Mostraban un claro contraste entre dos mundos. No estoy segura de si habría hecho la comparación automáticamente, pero mi hija siempre está atenta ante el desvalido –y muchas veces me hace estarlo yo también.

Uno de los folletos era de una organización cuya misión es alimentar a niños que se están muriendo de hambre alrededor del mundo. El frente decía: “Por cada minuto al día, mueren 9 niños de mano de un asesino silencioso: El hambre”1 Bajo esa declaración sorprendente estaba la imagen de un niño de cinco años de edad. Debido a que nunca tuvo suficiente alimento, sufre de hinchazón, dolor, crecimiento y una lesión cerebral. El niño no es sólo una cara. Tiene un nombre. Se llama Mugiraneza. El folleto agregaba: “Su donación de $14 dólares logrará alimentar a dos familias durante un mes entero”.

El otro folleto era de una compañía de ventas por correo que vende cestas de frutas y dulces durante las festividades. “¡Mira esto!” dijo mi hija activista, señalando una que ofrecía una caja con 16 pedazos de fruta… por $36.95. Por el precio de una caja de peras empacadas extravagantemente, usted podría alimentar a 2 familias durante un mes en un país del tercer mundo.

Multiplicando el Alimento

No podía olvidar las palabras del primer folleto: “Su donación de $14 dólares logrará alimentar a…” ¿Dónde había escuchado antes aquello de la multiplicación de los alimentos? Es la historia de Jesús alimentando a una multitud con sólo cinco panes y dos pescaditos. Humanamente hablando, aquella sencilla comida no podría haber alimentado a 5,000 hombres, sin añadir las mujeres y los niños. Pero Lucas 9:16-17, dice: “Entonces Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, los bendijo. Luego los partió y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente. Todos comieron hasta quedar satisfechos...”

¿Puede, Jesús, utilizar a su familia para multiplicar los alimentos durante este Día de Acción de Gracias? Si usted ha sido bendecido con riquezas, usted puede enviar suficiente dinero a los países tercermundistas y alimentar a docenas de familias. O, tal vez, sólo pueda alimentar a uno sólo –pero entonces habría una persona con menos hambre en el mundo. Usted puede ayudar al banco de alimentos de su ciudad organizando donaciones de alimentos no perecibles o llevándolos usted mismo. Su familia puede donar una cena en un proyecto misionero local. O, quizá, su familia puede poner otro lugar en la mesa durante la cena de Acción de Gracias e invitar a alguien que, de otro modo, no tendría qué comer.

La palabra thanksgiving es una palabra compuesta. Y en nuestra familia debemos experimentar ambas para hacer de esta festividad lo que sentimos que debe ser. Así que agradecemos por lo que tenemos (¡aunque a veces sentimos que carecemos de la categoría “necesidades”!). Pero también damos. Y puede que sea dinero, tiempo o posesiones, nosotros siempre terminamos con un sentimiento de bondad durante esta festividad. El sentimiento de saber que nuestra pequeña familia de tres, puede hacer la diferencia, por pequeña que sea.

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Por Nancy Canwell. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.

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