Home > Archives > La Biblia Dice >
.
Cinco Minutos
.
Foto: Willi Heidelbach
No hace mucho, sustituí al maestro de la clase de Inglés con estudiantes de segundo año de High School. Ya casi al llegar al final del período, pude ver que habían terminado sus trabajos, así que les di los últimos minutos para que conversaran entre ellos. 

Al ponerme cómoda y observarlos desde la parte trasera de la sala, no me sorprendió en absoluto los temas de conversación que ellos tenían. Las chicas hablaban de moda y chuchicheaban suavemente, divertidas,  acerca de lo que se estaba llevando últimamente. Luego estaban los chicos, que discutían mayormente acerca de carros mientras, al mismo tiempo, observaban a las chichas.

En el rincón más distante, sin embargo, algo más estaba ocurriendo. Odio admitirlo, pero debo confesar que forcé mis oídos en esa dirección. Las expresiones de preocupación en los rostros de los tres chicos captaron mi interés mientras me preguntaba qué tema los tenía tan cautivos.

Uno de los muchachos era el que estaba dirigiendo la conversación mientras que el otro escuchaba atentamente. Finalmente capté algo de la conversación: “Así que, ya ves…,” decía uno de los chicos, “Jesús bajó del cielo para morir por nosotros…” ¡Me animé a escuchar un poco más!

El chico que aparentemente había preguntado acerca de Jesús, comenzó a perder interés en la información.

Momento de Testificar

Entonces vi al chico que había hablado de Jesús hacerse a un lado para contarle a los demás con una expresión de urgencia intensa, casi como si hablara consigo mismo, preguntarles: “¿Qué más puedo decirle? ¡Está interesado! Yo quería que él supiera acerca de Jesús”. Y aquel jovencito sabía que sólo tenía cinco minutos para hacerlo. Pronto sonaría el timbre y el momento de testificar habría quedado a un lado junto con todas aquellas cosas más predominantes, como tener que asistir a la próxima clase.

Vi a ese jovencito nuevamente acercarse a su amigo, explicándole la caída de Lucifer y cómo Jesús vino a salvarnos.  Durante todo el tiempo el reloj estuvo presente con su tic-tac. La pasión por compartir el mensaje de salvación brillaba en el rostro del joven mientras compartía el evangelio de Jesús con su amigo.

Sonó el timbre. Pero el mensaje ya había sido dado. ¿Cómo lo recibió el amigo del jovencito? No tengo la menor idea. Pero sé cómo lo recibí yo. Por supuesto que conozco el mensaje de salvación, pero la pasión y el sentido de preocupación sincera de ese joven demostrando su deseo de utilizar el momento que Dios le había proporcionado, influenció profundamente en mí.

¿Me sentiré igualmente apasionada para hablarle a mis pares cuando se me presente la próxima oportunidad? Abandoné el salón de clases determinada a hacerlo. Y cuando aquel día cerré la puerta, me fui sabiendo que cualquier cosa que yo les hubiese enseñado a los alumnos aquel día, palidecía miserablemente al lado de lo que aprendí en aquellos últimos cinco minutos.

“Ustedes son la luz del mundo” (Mateo 5:14).

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a  Lea los comentarios de nuestros lectores ______________________________

Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.