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Niños Orando
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Fotografía: Dreamstime
La primera oración que la mayoría de nosotros ha orado es aquella en donde damos gracias a Dios por los alimentos o la que repetimos antes de irnos a dormir por la noche.

Cuando los niños son pequeños, lograr que tengan el hábito de orar es más importante que las palabras que utilizan. Al ir creciendo, ellas deben tomar un giro más profundo, como también las nuestras. La meta es lograr que sus niños dejen de repetir simplemente una frase y lleguen a darse cuenta que están comunicándose con el Creador del Universo.

Enseñarle a orar a los niños es una gran responsabilidad, porque sabemos que es la base en la cual ellos mantendrán una relación personal con Dios. Aunque muchos padres se sienten incómodos al enseñarles a sus niños a orar con el corazón. Es mucho más sencillo de lo que parece.

Comience permitiendo que sus niños lo vean orar.
Los niños no desean otra cosa que ser como sus padres. Si ven que la oración es importante para usted, también lo será para ellos.

Enséñele a sus niños que orar es como conversar con Dios.
Anime a sus niños a orar en forma natural en vez de tratar de formalizar sus oraciones o forzarlos a conformarse a lo estándares de oración de nosotros, los adultos.

Permita que la oración sea parte de su rutina diaria.
Recordamos las oraciones de nuestra niñez porque las decíamos cada día. Incorporar las oraciones a su vida diaria les permite a los niños personalizar los rituales y las tradiciones de su fe, las que les darán aliento.

Permita que las oraciones sean auténticas.
Los rituales son importantes, pero las oraciones necesitan crecer a medida que nosotros crecemos. Las palabras deben ser más profundas mientras más aprendemos  acerca de Dios, ser honestos en nuestras oraciones a veces puede hacernos sentir avergonzados. Si sentimos verguenza de orar frente a otros, sus niños también aprenderán a avergonzarse de sus oraciones. Sea lo suficientemente valiente para permitir que sus niños lo escuchen orar con el corazón.

Sea flexible en cuanto a los momentos de oración.
Todos vivimos vidas muy ocupadas. No permita que la falta de tiempo lo prive de orar. Una corta oración camino a la escuela es mejor que ninguna. Si hace una prioridad de la oración incluso cuando no tenga tiempo, los niños aprenderán a reconocer la importancia de hablar con Dios regularmente.

Descubra el mejor momento para hacer tiempo.
Si las mañanas son particularmente agitadas en su familia, dedique tiempo para orar antes de irse a la cama. Mantener un momento regular de oración reforzará los lazos familiares mientras los niños aprenden a fortalecer su relación con Dios.

“Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz” (Santiago 5:16).

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Por Diana Hardin. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL.


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